Escribir 100 años de soledad

No es tan grave como se cuenta….Lo que pasa es que 100 años de soledad pesaba mas de lo que uno se imaginaba.

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Macondo, Feria del libro 2015 Bogotá

Fíjate, 100 años de soledad la escribí yo en en México en 1965, 66 y 67 desde  el 65 hasta el 67 fue una época estupenda, es decir era una época, era una época que no era FÁCIL porque no teníamos dinero, pero en cambio era una época muy fácil porque estaba escribiendo como un tren que es lo mejor que le puede suceder a un escritor… Entonces cuando yo vi que venia 100 años de soledad y que no la paraba nadie le dije a Mercedes: “tú te haces cargo de este asunto”. Ella, por supuesto, no lo pensó dos veces. Es curioso que mis hijos, ahora, yo les pregunto por esta época y ellos me recuerdan como a un hombre que estaba encerrado en un cuarto, que no salía nunca…

Y yo tenía la impresión de que era el ser humano más humano y más sociable del mundo. Y ahora me doy cuenta de que durante dieciocho meses no salí del cuarto. Pero yo recuerdo que salí una vez. Salí una vez cuando Mercedes me dijo que ya no había nada que hacer. Que ya había llegado al fondo. Entonces yo tenía un carro y lo llevé al Monte de Piedad y lo empeñé y le traje a Mercedes la plata y le dije, mira, aquí tienes como para diez años… Y duró tres meses. Y seguía escribiendo.

Recuerdo que en mitad de camino el dueño de la casa llamó a Mercedes y le dijo, “señora, ustedes me deben tres meses de casa”. Y Mercedes tapó el teléfono y me dijo, “¿cuánto tiempo te falta para terminar el libro?” y yo le dije, “como seis meses”. Y entonces ella le dijo, “Mire, señor, no sólo le debemos tres meses, sino que le vamos a deber seis más”. Y entonces el tipo le dijo, “¿y dentro de siete me pagan todo?” y dijo ella, “SÍ, TODO”

Y el le dijo si usted me da su palabra yo no tengo ningún inconveniente en esperarlo entonces mercedes tapo el teléfono y dijo susurrando : “Le vamo` a pagar” yo dije igual “si vamo a pagar” y dijo mercedes en el teléfono: “MI PALABRA DE HONOR”.

¿Y tu sabes que a los 7 meses fuimos y le pagamos todo? No por 100 años de soledad, yo traía tal perrenque en la mano que me puse a trabajar después en publicidad y pudimos pagar todo eso. Pero el día que lo termine nos   fuimos al correo Mercedes y yo eran 700 PÁGINAS, entonces lo pesaron y dijeron que costaba ochenta y tres pesos de México a Argentina, y Mercedes me dijo “No tengo sino 45”. Entonces le dije “muy fácil”, partí el libro por la mitad y dije péseme este libro hasta 45 pesos; lo pesaron hasta 45 pesos  quitaban hojas como quien corta carne…  Cuando llego hasta 45 pesos agarre esas hojas las envolví y las mande y nos quedamos con el resto.

Entonces nos fuimos a la casa y Mercedes saco lo último que faltaba por empeñar que era: 1. El calentador que yo usaba para escribir, porque yo puedo escribir en cualquier circunstancia menos con frió. 2. El secador que Mercedes usaba pa´ la cabeza. 3. Y la batidora que había usado pa´ hacerle toda la vida los  jugos de fruta a los niños y que ya los niños estaban creciendo ya no necesitaban… Se fue con eso al Monte de Piedad y le dieron unos 50 pesos…

El hecho fue que volvimos con el resto de la novela al correo, la pesaron y dijeron cuesta cuarenta y ocho pesos. Mercedes pago sus 50 pesos, le dieron 2 vueltos… y yo me di cuenta que cuando salimos del correo, estaba VERDE del  encabronamiento. Y me dijo: “AHORA LO ÚNICO QUE FALTA ES QUE ESTA HIJUEPUTA NOVELA SEA MALA”.

grande-amarilla

Gabriel José de la Concordia García Márquez  1927 – 2014 

In Memoriam

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