Género y sexualidad en los Acuerdos de la Habana: punto de llegada y de partida para grandes transformaciones¹

aLos temas de género y sexualidad tienen una larga historia en los debates sobre paz. Han sido las mujeres y sus formas de acción colectiva las encargadas de poner los temas de género y sexualidad en el centro de tales debates. Desde 1915 la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad venía mostrando tanto los efectos de las guerras en la vida de las mujeres como sus iniciativas para lograr transformaciones no violentas de los conflictos. Sin embargo, es sólo desde finales de los años noventa que las necesidades específicas de las mujeres y el conocimiento producido por ellas en el tema empezó a ser integrado a las teorías y políticas de resolución de conflictos.

En las dos últimas décadas se han dado avances importantes para visibilizar la dimensión de género en los conflictos. Un número creciente y significativo de investigaciones, la mayoría hechas por mujeres, han documentado en detalle las formas como los conflictos afectan de manera diferencial a mujeres y hombres, niñas y niños y cómo las causas y consecuencias de las guerras se distribuyen de manera desigual entre unas y otros. Una variedad de formas de activismo han evidenciado que las necesidades de las mujeres deben ser atendidas de manera particular en las misiones de paz, en las negociaciones de los conflictos y en la reconstrucción de las sociedades después de las guerras. La Resolución 1325 del año 2000 llevó el tema a los instrumentos de política internacional.

Aun así, quedan muchas cosas por desarrollar en el tema. Por ejemplo, sigue primando una mirada al género que esencializa a las mujeres como “pacíficas” por naturaleza, desconociendo las situaciones en las cuales ellas deciden tomar las armas. La misma mirada esencialista pone sobre las mujeres la carga de la  construcción de paz, al asumir que son ellas las encargadas del cuidado y la reparación del tejido social afectado por la guerra. La misma mirada homogeniza a los hombres sólo en un lugar de victimarios, desconociendo la diversidad en las masculinidades y el lugar de la masculinidad hegemónica en la construcción del militarismo o formas de masculinidad pacifistas. Más aún, la mirada a la sexualidad en los temas de paz sigue siendo marginal, reducida a temas de violencia y centrada en la heterosexualidad.

shigeo-fukuda-2En este escenario, el enfoque de género y diversidad sexual incluido en los Acuerdos de la Mesa de Conversaciones de la Habana resulta de valor particular. La inclusión de un enfoque  de género y diversidad sexual en las conversaciones entre el gobierno colombiano y las Farc es un hecho con pocos precedentes en la historia de las negociaciones de paz y las transiciones políticas. Recoge el acumulado de conocimiento, experiencia y activismo resultado de diversos procesos de construcción de paz a lo largo del mundo. Dicha inclusión es momento histórico significativo para visibilizar los impactos del conflicto en Colombia en estos sectores sociales. Es además una oportunidad para desarrollar las agendas de los sectores sociales LGBT a una escala mayor. Más si tenemos en cuenta que el movimiento LGBT en Colombia, como alianza política, surgió como resultado de un proceso de paz anterior (Serrano-Amaya, 2013)

Implica, sin embargo, un gran reto en cuanto a darle contenidos realistas y susceptibles de ser implementados en los marcos de política pública que se generen en un contexto post-acuerdos. Reto que es aún mayor si se tiene en cuenta la limitada experiencia  y pobres resultados de las entidades nacionales en la implementación de políticas públicas  de diversidad sexual y de género.

La articulación de diversas movilizaciones y organizaciones de los sectores LGBT del país, su trabajo en alianza con otros movimientos sociales y el intercambios de experiencias y saberes acumulados en años de activismos van a ser necesarios para aprovechar esta oportunidad y responder adecuadamente a los retos que surjan.

Aun así, hay en los Acuerdos una serie de aspectos que abren el espacio para realizar cambios en la situación de derechos de las personas discriminadas por su identidad de género u orientación sexual, entre ellas:

  1. Los derechos de las personas LGBTI se mencionan a lo largo del Acuerdo Final. No ha existido en el mundo un acuerdo de paz donde se incluyan, de manera tan precisa, los derechos de las personas y organizaciones LGBTI.
  2. El Acuerdo Final recoge las iniciativas de personas y organizaciones LGBTI que durante décadas han participado en la construcción de paz.
  3. El Acuerdo Final tiene un enfoque diferencial y de género para que su implementación garantice los derechos de las mujeres e incluya los temas de diversidad sexual, étnica y cultural.
  4. El enfoque territorial del Acuerdo contribuirá al desarrollo de los derechos económicos, sociales y culturales de las personas LGBTI en zonas rurales, quienes han sido las más afectadas por la violencia del conflicto armado.
  5. El Acuerdo incluye acciones concretas para recuperar y fortalecer la participación política de las personas y organizaciones de sectores LGBT, la cual se ha visto altamente afectada por el conflicto armado. A saber:
    1. El apoyo a la creación y fortalecimiento de organizaciones LGBTI.
    2. La promoción y protección de los liderazgos de las organizaciones LGBTI.
    3. La remoción de estereotipos y prejuicios que impiden la participación política de personas y organizaciones de los sectores LGBTI.
  6. El “Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No repetición” ofrece un marco novedoso para la reparación y restitución de derechos de las personas LGBTI, mediante:
    1. La Documentación de las violencias que hemos vivido como personas LGBTI y que los responsables admitan su participación.
    2. La búsqueda de las personas de sectores LGBT que han sido víctimas de ejecuciones extrajudiciales, mal llamadas “limpieza social”.
    3. La reparación a las víctimas de los sectores LGBTI afectadas por el conflicto armado.

La firma de los Acuerdos entre el Estado y las Farc no es el fin de las violencias contra las personas LGBTI, pero sí representa una oportunidad histórica para evitar que sigan sucediendo.

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José Fernando Serrano Amaya [1]

[1] Estas ideas surgen de trabajo académico e investigativo en el tema del acompañamiento a diversas iniciativas de paz, equidad de género y derechos de las personas LGBT. En particular, agradezco las múltiples conversaciones con el equipo de Caribe Afirmativo, con quienes he compartido varios espacios en este tema.

[2] Antropólogo, Universidad Nacional de Colombia: MA en Resolución de Conflictos, Universidad de Bradford; PhD, Universidad de Sídney. Docente y consultor en temas de género, sexualidad y construcción de paz

Serrano-Amaya, J. F. (2013). Agenciamiento e (in)visibilidad de la diversidad sexual y de género en la construcción de paz  In J. F. Serrano-Amaya & A. Baird (Eds.), Paz paso a paso. Una mirada desde los estudios de paz a los conflictos colombianos (pp. 53-78). Bogotá: Editorial universidad Javeriana, Cinep, Odecofi, Cerac.

Imagen de portada y posters interiores: Shigeo Fukuda.

 

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