Habitar los laberintos

 

“Perdido en las fealdades de este mundo y atrapado por las multitudes, soy un hombre cansado cuyo ojo no alcanza a ver, en la hondura de los años, sino inquietudes y amarguras, viendo ante mí tan sólo un huracán en el que nada nuevo se contiene, vacío de dolor y de enseñanzas”. (Baudelaire C. , 1931-32)

tumblr_nt6g7oafs01s4w5euo1_500

Las noches son cansadas y los días segadores, los tiempos de trabajos cada vez son más extensos  y el tiempo de ocio cada vez mas  corto, existe tanta opresión en nuestra época contemporánea  que pareciera que lo más innovador  y real en la vida cotidiana es la ruptura de un vaso, o la mirada cautiva de un transeúnte en el camino, y todo este vacío, toda esta asfixia y toda esta sensación, hace ya más de 150 años fue la sensibilidad que un hombre ya experimentaba, ¿Por qué hoy en día nos reconocemos en los textos de Baudelaire y aún más por qué hoy en día las similitudes de sus tribulaciones, deseos y pensamientos se pueden experimentar de manera globalizada?

“Bajo un amplio cielo gris, en una vasta llanura polvorienta, sin sendas, ni césped, sin un cardo, sin una ortiga, tropecé con muchos hombres que caminaban encorvados”. (Baudelaire c. , 1859)

Caminan sin cesar entre las multitudes, se mezclan entre el tiempo y las épocas, los pasajes y los cuartos, cruzan el día cargando indiferentemente sus quimeras y como almas en pena, no encuentran su lugar, ni su hora, ni su tiempo, vigilan y son vigilados, la noche es su despertar consiente pero a su vez “La noche está demente. Las luces de la ciudad son pequeños ojos rotos, locos, alucinados que nos vigilan”. (Medielo, 1992, pág. 18) En la noche el punto de encuentro es con sí mismo, a solas batallando con el pensamiento, dormir y renacer, no dormir y existir eternamente, el opresor de su propia vida es el tiempo, el hombre batalla a tiempo con su propio cuerpo. “Quien no quiere entrar en contacto con el día, ya sea por miedo a los seres humanos o en beneficio del recogimiento en su interior, no come nada y desprecia el desayuno. De este modo evita la fractura entre el mundo de la noche y el mundo del día”. (Benjamin, 1989, pág. 25) Para no ser fracturados por los tiempos de tempestad vividos. La embriaguez clarividente obliga a revelarse ante las horas, al deseo de su tiempo, a sufrir la condena de la nostalgia en sacrificio del progreso.

another-in-progress-on-the-easel-thanks-again-to-m_i_s_o

Anacronicamante tres escritores conviven en las ciudades malditas tiene un punto en común: la experiencia de su existencia aun cuando la historia los coloca irremediablemente ajenos entre si mismos, Walter Benjamín en los años 30, Baudelaire a mediados del siglo XXI y Rafael chaparro Madielo nacido en la decadencia de la modernidad.

En ellos la ciudad es el lugar donde todos los eventos ocurren y donde lo que queda por fuera de este espacio pierde ya su poder, se desvanece. la energía de la vida se concentra en la ciudad, en la noche, en las multitudes, se ha despojado de su fuerza a los bosques, al lugar del campo, excluido de núcleo urbano, todo la periferia pierde su importancia el nuevo espíritu del lugar se encuentra en las urbes corrompido. Entre lo etéreo solo existe el cielo, la tierra y lo subterráneo como relato ante la simplicidad y fragilidad del hombre en el espacio urbano. Los magos, la religión, los dioses, la ciencia, lo humano ahora se potencia y existe en un solo espacio narrativo: La ciudad.

Para cada uno de los escritores mencionados, la ciudad es el lugar de lo acontecido, de los tiempos pasados, el presente y el porvenir, una experiencia llena de residuos en donde se acumula la existencia. Si bien es cierto que las raíces de la ilustración dispararon como un balazo el pensamiento de la modernidad hacia el progreso, la postmodernidad y el tiempo contemporáneo, no ha alcanzado su trayecto. El trayecto del tiempo que como un balazo, nos atraviesa el alma por el inmediatismo contemporáneo. Hubo una época en que la lucha por mantenerse aferrado a un tiempo le daba la posibilidad al hombre de mantenerse como un hombre iluminado en su experiencia. La apabullante embriaguez de la multitud se contrapone contra nosotros mismos como seres consumidos por la soledad, la liberación del ser humano desde la nostalgia es su propia celda, en oposición la masa de la multitud nos domina, mediante el éxtasis al individuo, en medio de estas dos experiencias el escritor y el artista se encuentra amarrado a un mástil navegando en las tempestades de la experiencia humana.

aaa

La multitud un mar intempestivo que embriaga y a la vez da náusea, la masa es un velo que oculta la soledad inmensa de la ciudades, perdernos en los mares de personas de los andenes, en las gloriosas marchas en las calles llenas de la multitud, permiten a la embriaguez de las masas; pero a su vez se recrean la arcilla y el material para los dictadores, la sensibilidad de Baudelaire, Benjamín y Chaparro se revelan a ser parte de la multitud. “¡Por fin! Ya se me consiente descansar en un baño de tinieblas. Lo primero, doble vuelta al cerrojo. Me parece que esta vuelta de llave ha de aumentar mi soledad y fortalecer las barricadas que me separan actualmente del mundo”. (Baudelaire c. , 1859) “La inquietante clarividencia de la sociedad que nos atormenta, se resiste a dejar sacar plusvalía de la soledad” (Madielo, 1992) prefiere el claustro a dejarse embriagar de los laberintos de su civilización “Una ciudad poblada de personas frívolas o injustas puede sobrevivir a lo largo del tiempo”, mientras “tres justos no pueden vivir sin pelearse bajo el mismo techo”. (Bejamin, Gottfried Keller, 1927-30) Tres escritores anacronicamente relacionados y con sensibilidades compartidas, se confrontarían así mismos por haber encontrado lo más íntimo y lo más banal en ese otro que es a su vez espejo de su sentimiento, el shock como trabajo del escritor está inmerso en su propia letra. Ese mismo techo que llamamos ciudad luego de siglo y medio, de 100 años o pasados 20, aun hoy luchan en medio del shock, entre la soledad colectiva y la multitud indiferente.

14294949_629212787251261_336304261_n

Al lector

La necedad, el error, el pecado, la tacañería,
Ocupan nuestros espíritus y trabajan nuestros cuerpos,
Y alimentamos nuestros amables remordimientos,
Como los mendigos nutren su miseria.

Nuestros pecados son testarudos, nuestros arrepentimientos cobardes;
Nos hacemos pagar largamente nuestras confesiones,
Y entramos alegremente en el camino cenagoso,
Creyendo con viles lágrimas lavar todas nuestras manchas.

Sobre la almohada del mal está Satán Trismegisto
Que mece largamente nuestro espíritu encantado,
Y el rico metal de nuestra voluntad
Está todo vaporizado por este sabio químico.

¡Es el Diablo quien empuña los hilos que nos mueven!
A los objetos repugnantes les encontramos atractivos;
Cada día hacia el Infierno descendemos un paso,
Sin horror, a través de las tinieblas que hieden.

Cual un libertino pobre que besa y muerde
el seno martirizado de una vieja ramera,
Robamos, al pasar, un placer clandestino
Que exprimimos bien fuerte cual vieja naranja.

Oprimido, hormigueante, como un millón de helmintos,
En nuestros cerebros bulle un pueblo de Demonios,
Y, cuando respiramos, la Muerte a los pulmones
Desciende, río invisible, con sordas quejas.

Si la violación, el veneno, el puñal, el incendio,
Todavía no han bordado con sus placenteros diseños
El canevás banal de nuestros tristes destinos,
Es porque nuestra alma, ¡ah! no es bastante osada.

Pero, entre los chacales, las panteras, los podencos,
Los simios, los escorpiones, los gavilanes, las sierpes,
Los monstruos chillones, aullantes, gruñones, rampantes
En la jaula infame de nuestros vicios,

¡Hay uno más feo, más malo, más inmundo!
Si bien no produce grandes gestos, ni grandes gritos,
Haría complacido de la tierra un despojo
Y en un bostezo tragaríase el mundo:

¡Es el Tedio! -los ojos preñados de involuntario llanto,
Sueña con patíbulos mientras fuma su pipa,
Tú conoces, lector, este monstruo delicado,
-Hipócrita lector, -mi semejante, -¡mi hermano!

Charles Baudelaire 1857

Referencias

Baudelaire, c. (1859). Obras completas. Madrid: Akal via lactea.

Baudelaire, C. (1931-32). Sobre algunos motivos en Baudelaire. Paris: Abada editores. Bejamin, W. (1927-30). Gottfried Keller. Madrid: Abada.

Bejamin, W. (2007). obra de los pasajes. Madrid: Abada.

Benjamin, W. (1989). Calle de dirección unica . Madrid: Abada.

Marx, K. (1988). Todo lo solido se desvane en el aire. En M. Bergman. Mexico: Siglo XXI Editores.

Madielo, R. C. (1992). Opio en las nubes. bogota: Colcultura.+

Imagen de portada e interiores Jeremy Geddes pinturas al oleo proyecto the easel. 2016

Anuncios

Comenta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s