La con-fusión de los códices corporales mesoamericanos entre la antigüedad grecorromana: el juego de pelota ullamaliztli.

Este escrito hace parte de una investigación en curso: Se comparte con carácter informativo. Por favor no citar.

mural

Resumen:  Los primeros aportes historiográficos respecto de las prácticas corporales en América vistas desde Europa, vinieron por cuenta de cronistas que llegaron desde el siglo XVI a desempeñar diferentes cargos como religiosos, encomenderos y visitadores. Sus tareas en el territorio que llamaron nuevo mundo no se relacionaban con las manifestaciones sagradas, lúdicas, corporales o recreativas de las sociedades que encontraron. Pero el marcado interés y la importancia que los juegos y otras diversiones tenían para las gentes originarias, les interpeló de manera decisiva tanto por las medidas que tomaron, como por la evidencia que construyeron. El juego de pelota mesoamericana fue interpretado desde el momento de la incursión europea, de acuerdo a evocaciones de la antigüedad grecorromana; fue ajustado a los cánones de ejercicio físico para la guerra y con-fundido entre los patrones que reservaban el goce y el ocio a las clases gobernantes. Esta herencia quedó sembrada para la posteridad decimonónica, donde fueron  retomadas las experiencias corporales como fundamento de las naciones mesoamericanas. Durante el siglo XX son propiamente circuladas como folclor, para proyectarse al siglo XXI en los circuitos de los deportes modernos. Así fueron con-fundiéndose los códices corporales del juego de pelota mesoamericana. 

El ullamaliztli nahua que con-fundieron los europeos en Abya-Yala

(Abya-Yala es una expresión en idioma kuna con la cual los movimientos indígenas han reivindicado un nombre originario para el continente americano)

Los europeos conocían hasta su incursión en Abya Yala, ciertos juegos con una vejiga inflada que pateaban y/o transportaban con las manos.  Pero en las tierras que toparon por accidente, se encuentran con personas desplegando una especial destreza para jugar con una pesada y compactada bola de hule–de entre 3 y 4 kg-, que compararon en su momento con las necesarias para el juego europeo de los bolos (Duran, 1867: 244). Toribio de Benavente Motolinia (Benavente, España/1482-México/1569) resaltó la importancia de este juego donde los americanos contactaban la pelota “…con el cuadril é media nalga…” (Motolinia, 1971: 380- 381); una actividad que resultó de difícil descripción para los europeos, por tratarse de gestos y movimientos para ellos extraños. En similar sentido, las técnicas para elaboración de la pelota les resultaron complejas; en América conocieron la vulcanización por primera vez, un proceso que persiste hasta la actualidad con sensibles cambios: la materia prima es la resina del árbol del hule o caucho –Castilla elástica-, mezclado con la raíz de la machacuana –Operculina rhodocalyx-, los cuales se cuecen y van moldeando cuidadosamente hasta obtener una masa esférica compacta que conserva las propiedades de flexibilidad del hule.

Los movimientos de los jugadores practicando ulamaliztli –en lengua náhuatl-, así como otro juego similar propio de las islas del Caribe que se escenificaba en un lugar llamado batey –en lengua taína-, han de haber sido nunca vistos en la ejecución de los juegos de pelota europeos. La pelota de Abya Yala marcaba las pautas de movimiento, pues presentaba un rebote jamás experimentado en Europa, donde los juegos no eran regulados tanto por las características del elemento en juego, sino por una serie de prescripciones de la violencia física, que debía contenerse a través de la práctica de deportes como el calcio –antecesor del actual fútbol-, por cuanto eran batallas simuladas (Elías, 1995). Bartolomé de las Casas (Sevilla, 1484-Madrid, 1566) resaltó la presencia de dos equipos conformados por varios hombres, aunque en algunas ocasiones también participaban mujeres.

Según Fernández de Oviedo (1851), las faltas consistían en dejar pasar la pelota por el campo propio sin ser golpeada o lanzarla más allá de los límites del campo contrario; la maciza esférica sólo podía ser golpeada con el hombro, el codo, la cabeza, las caderas o las rodillas. Constituía una falta el tocar o responder la pelota con las manos, siendo este también un gesto arriesgado, pues: “Estas pelotas saltan mucho… mas como son macizas son algo pesadas; e si le diesen con la mano abierta, o con el puño cerrado, en pocos golpes abrirían la mano o lo desconcertarían” (Ibíd.). Es importante precisar entonces, que contactar una pelota maciza de ulamaliztli con la cabeza también sería perjudicial; por tanto la descripción del cronista deja entrever, como anota Ricardo Alegría (1951: 348), que Fernández de Oviedo estaba viendo-jugar pelota mesoamericana mientras evocaba el football que había observado en Italia

Los juegos de pelota mesoamericana antes de la incursión europea

De aquella particular práctica conocida como pallone o calcio que presenció el cronista Oviedo a finales del siglo XV y principios del XVI, surgirían ciertas explicaciones no relacionadas con el ullamaliztli; tal vez estaba refiriéndose a modalidades antiguas de juegos de pelota, de cuya práctica quedó evidencia pictórica y escultórica en las manifestaciones artísticas de los pueblos mesoamericanos. Sin embargo es poco probable que el cronista haya tenido acceso visual a tales expresiones artísticas, no sólo por la devastación humana y material con la que fue impuesta la empresa colonizadora, sino porque los nuevos pueblos ‘descubiertos’ no fueron considerados desde sus herencias ancestrales riquísimas en expresión corporal, visual, religiosa, literaria y otras formas equiparables con los campos de las artes europeas. Hasta la irrupción europea en Abya Yala, los signos escriturales y códigos de representación gráfica sobre los juegos de pelota tenían un desarrollo propio, asociado a otros eventos que merecieron trascender visualmente los tiempos; los siguientes cuatro ejemplos ayudan a comprender tal una parte de estas manifestaciones logradas durante los periodos clásico y posclásico mesoamericano (Desde la arqueología se distinguen tres grandes períodos de tiempo: el Pre-Clásico o período Formativo que comprende entre 1500 A.E.C. – 300 E.C., el período Clásico que se extiende entre el 300 hasta 950 E.C., y el período Pos-Clásico que comprende desde 950 hasta 1521 E.C)

Los Juegos de pelota en Teotihuacan 

En la pintura mural de Tepantitla, espacio residencial de la nobleza teotihuacana entre 450 y 650 C.E (actual Estado de México), pueden apreciarse en la parte inferior el mural dedicado a Tlalocan, deidad de la lluvia y el agua, varias figuras humanas con atavíos sencillos o semi-desnudas, en actitudes de diversión, a juzgar por el tamaño de la vírgula que sale de sus labios. Son figuras en movimiento donde destacan distintas posiciones relacionadas con los juegos de pelota mesoamericana: contactan la pelota con los pies, las manos, la cabeza y con una especie de bastones a ras de suelo o en pleno vuelo del elemento esférico. En la parte superior central del mural hay dos personajes que fijan su mirada sobre lo que parece ser una pelota en el centro. Sus cuerpos figuran en actitud de esperar/golpear con su cadera el elemento esférico, al parecer a ras de piso. Juegan entre dos líneas paralelas que delinean una cancha que pudo ser solamente demarcada o incluso conformada por dos muros.

pelota

Es importante resaltar que hasta la actualidad, en Teotihuacan no ha sido localizado vestigio alguno de un campo de juego de pelota, pero en cambio sí se han encontrado marcadores portátiles y estos frescos en los muros de Tepantitla, con escenas de divertimientos, desprovistas de atavíos suntuosos y sobre todo, acorde a la representación general de otras figuras en actitud lúdica. Son expresadas por lo menos una decena de formas de goce corporal distintas a la que ejecutan los dos personajes –probablemente ullamaliztli-, en las cuales no era necesaria la presencia de un escenario propio. Sin embargo el juego de cadera representado entre dos líneas paralelas o tal vez muros, es definitivamente muy importante a juzgar por su ubicación central y superior de entre las demás imágenes. Los europeos captaron su importancia, escribieron sobre ello, pero a juzgar por sus producciones, no lograron adentrarse en los significados profundos de esta práctica mesoamericana.

Los juegos de pelota en la mixteca, actual Estado de Oaxaca, México

En contraste con los movimientos, indumentarias y modalidades de juego en los murales de tepantitla, los códices del periodo posclásico destacan por la presencia central del espacio físico dedicado al juego: una I mayúscula o doble T.  Por ejemplo en la  lámina 10 del códice Bodley, procedente de la región mixteca, actual Estado de Oaxaca, México, los dos jugadores son representados con el protector de cadera atado en la cintura y portan máscaras de cráneo y de venado. 

bod10

Parecen expectantes frente a la presencia del contrario, pero también ante lo que parece ser una pelota en el centro del espacio de juego, aunque también pudo ser un marcador como representación del centro del mundo en el tlachco –campo de juego de pelota en idioma náhuatl-. Dada la naturaleza biográfica de este códice, es posible identificar que los campos de juego de pelota fueron escenarios de ceremonias importantes para la nobleza y que el ulamaliztli figuraba dentro de las actividades cotidianas de la clase dirigente. El personaje Ocho Venado, gobernante de Tututepec durante el siglo XI aparece en el Códice Colombino, esta vez ejecutando un movimiento del ullamaliztli, donde contacta una pelota de color negro. 

mesoamerican_ballgame_28codex_colombino_folio_229

En ese juego los ejecutantes tienen una indumentaria sencilla, sin grandes tocados, pero su cuerpo parece estar pintado de color negro. En otras ocasiones el campo de juego de pelota es escenario de eventos rituales distintos a un encuentro en torno a la pelota maciza. Ocho Venado es ávido jugador de pelota: en la lámina 11 del Códice Colombino, aparece jugando con Cuatro Jaguar, quien llega de visita junto a otros sacerdotes, por lo que parece que en esa ocasión el juego tenía un carácter ritual. 

Códices corporales mayas en los vasos cerámicos del periodo clásico

En el área maya fueron plasmadas representaciones prehispánicas del juego mesoamericano en vasijas y vasos cerámicos de características polícromas, donde quedaron evidencias de distintas modalidades de juego, así como otros detalles asociados. 

2803

El vaso presentado aquí, pudo ser elaborado aproximadamente entre los años 600 y 900 C.E, donde cuatro jugadores ricamente ataviados sostienen un encuentro en torno a una pelota de gran tamaño; como trasfondo pueden verse unas gradas que son recurrentes en este tipo de pinturas. Los jugadores portan en uno de los antebrazos una protección especial, al igual que en una de las rodillas; en la cintura llevan unos elementos que parecerían ser los protectores de cadera usados para juegos de esta modalidad. Complementando la parafernalia, los personajes centrales portan emplumados tocados que representan colibríes; entretanto los tocados de los personajes secundarios representan un venado y al parecer un ave de rapiña en razón a la forma y tamaño del pico. La pelota está marcada en su interior con dos puntos y dos líneas verticales (que simboliza el doce en numeración maya), antecediendo el glifo nahb’: palmo, unidad de medida desde el dedo pulgar hasta el meñique, que también ha sido descifrado desde su posible relación con el inframundo acuático: k’anaab o na-b’a. Respecto a la numeración y el glifo se han desprendido tres posibles significados: a) el número correspondería al diámetro de la pelota, b) la cifra representa la medida de la circunferencia y c) la cifra indica el número de palmos o cuartas que medía la tira de hule que fue necesaria para elaborar la pelota. 

Pese a la riqueza de las imágenes y de los textos, es imposible determinar la modalidad de juego que tuvo lugar, así como saber si estos personajes de la clase gobernante eran avezados jugadores. Sus cuerpos se sugieren pesados y en consecuencia con dificultad para ejecutar los movimientos rápidos que exige la práctica de la modalidad de cadera, donde hay que pasar de contactar la pelota a ras de piso, a saltar para responder un rebote aéreo. En la pintura, el jugador más próximo a la pelota apoya sobre el piso la rodilla donde lleva puesto un protector. Desde esa postura baja parece estar ejecutando una acción sobre la pelota que en todo caso no permite determinar si es un contacto de antebrazo o de cadera. Y pese a las posibilidades mostradas para el caso de la medida y el peso de la pelota, es imposible afirmar si por tratarse de una manifestación artística, ciertos elementos acostumbraban ser sobre-dimensionados o trasladados, como en el caso de los juegos de pelota escenificados frente a graderíos y no dentro de un campo de juego. 

Juego de pelota en el códice Dresde

El formato escrito también fue desarrollado sobre otras superficies como cuero y papel durante el periodo posclásico, de los cuales sobrevivieron a la devastación europea los llamados códices Dresde, Paris y Madrid, cuyos nombres se deben al lugar en donde actualmente reposan

figura-16-fragmento-codice-dresde-p41

El Códice de Dresde es una tira de papel maya, de 3,5 metros de largo y con 20,5 centímetros de altura, plegada, de 39 hojas en forma de fuelle de acordeón. El Códice fue creado en Yucatán al parecer incluso antes del siglo XII. Después de la conquista fue trasladado a España, entre otros presentes, para ser obsequiado al Emperador Carlos V. Más tarde, también en calidad de regalo, llegó hasta Viena en donde, en 1739, fue adquirido a un vendedor desconocido por el bibliotecario Johann Christian Goetze para la Biblioteca Real de Sajonia en Dresde. En 1828 el biólogo Alexander von Humboldt publicó por vez primera cinco páginas y desde entonces los lingüistas empezaron a interesarse en su desciframiento. El bombardeo de Dresde por parte de los ingleses a finales de la Segunda Guerra Mundial causó serios daños al manuscrito.

El códice Dresde contiene evidencia explícita con respecto al juego de pelota en la página 41a, donde aparece la deidad Chak, Dios de la lluvia, sentado sobre la cima de un abismo que representa la cancha de juego en corte transversal; en el centro de la estructura hay un objeto redondo con un espiral adentro, que sería la pelota. Thompson (1988) describió que “un Chac, con objeto borrado en la mano, está sentado sobre un depósito de agua (la espiral probablemente representa el agua”. En el texto jeroglífico de la parte superior se pueden leer tres glifos de cuatro, de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo: 1) ??? 2) alaw (campo de juego de pelota), 3) pitz-il (jugador de pelota) y 4) chak (nombre del dios de la lluvia) (Schele y Grube, 1997: 241). La inscripción se leería en castellano como: El dios de la lluvia, jugador de pelota está sobre el campo del juego de pelota. Es decir, una de las actividades de la deidad Chak es jugar pelota (Barrois y Tokovinine, 2004: 8). Además de ello hay en la imagen otros lenguajes comunes propios de la epigrafía como por ejemplo la presencia de unos círculos apilados dentro de la estructura del juego de pelota: esto significa que el material de la construcción es de piedra. 

Códices corporales mesoamericanos y europeos evocando la antigüedad grecorromana

Ocurrido a finales del siglo XV el fortuito encuentro de los aventureros europeos con el continente al que nombraron “América”, las primeras noticias de aquellas nuevas tierras pronto se difundieron en Europa. Los relatos, las imágenes y decenas de testimonios escritos provocaron gran impacto no sólo entre quienes a la distancia se auto-proclamaron administradores políticos y económicos, sino también dentro de los círculos artísticos y académicos. De esa manera se empezaron a producir y re-producir grabados, pinturas y textos históricos cuya fuente serían las crónicas, testimonios e incluso muestras vegetales, animales, orfebres, artísticas, de insumos e implementos de uso cotidiano provenientes de América. En 1528, Hernán Cortés se hizo acompañar de “ocho volteadores del palo, doce jugadores de pelota,  y ciertos indios e indias muy blancos, algunos enanos y otros contrahechos” (Gómara, 2007: 367; Díaz del Castillo, 1974: 522- 528), que eran indios tlaxcaltecas (Wagner, 1942: 120). Durante la estadía en España presentaron el juego de pelota frente a cardenales, al Papa Clemente VII (1523 a 1534) y ante la corte de Carlos V en Barcelona (Díaz del Castillo, Óp.cit: 522-528).

weiditz_trachtenbuch_010-011

El registro del juego fue plasmado por Christoph Weiditz (Estrasburgo/1498-Friburgo de Brisgovia/1559) en un célebre dibujo de 1529 que se convertiría en un hito visual sobre los juegos de pelota, pues además de ser la primera imagen artística producida por europeos, se convertiría en un modelo que fueron emulando otros dibujantes y grabadores para referir a las prácticas corporales americanas durante los siglos XVI y XVII.

Como testigo y cronista gráfico, Weiditz se enfrentó ante gestos corporales y una manera distintiva de golpear la pelota, que sumados a un atuendo singular, sólo pudo evocar otras prácticas corporales que conocía desde su sistema de representación europeo. Así logró dibujar unos jugadores de cuerpo bajo y robusto, sus músculos tensionados y detenidos en un momento en el que se encontrarían de espaldas mutuamente, con las rodillas flexionadas y los brazos extendidos. Sus características gráficas con-funden los imaginarios de la corporalidad europea, tal vez estereotipados en los cuerpos de luchadores grecorromanos, con los ágiles y necesarios movimientos para buscar los rebotes de la pelota. 

Aunque la pintura no tendría para la época un símil en el campo de las artes o en la literatura (Hampe, 1994: 21- 22 y 372-373), se ubica temporalmente dentro de la etapa del renacimiento en que la producción artística se encontraba influenciada por un retorno a las imágenes del cuerpo en Grecia clásica, inspiradas en las producciones de Michelangelo y Da Vinci (Mechikoff, 2010: 141- 142). Estos dos personajes influyeron las artes de la época recurriendo al estudio, contemplación y modelado del cuerpo desnudo de personajes ejecutando posturas en movimiento, con unos músculos delineados que buscaban sembrar una imagen de acuerdo a los cánones de belleza, perfección y plasticidad.

El renacimiento rescata la idea clásica del “hombre universal”, donde los filósofos regresan a Platón y Aristóteles, cuyos aportes conducen a rescatar los juegos y ejercicios para el desarrollo muscular (Mechikoff, 2010: 126- 143). En el dibujo de Weiditz se con-funden las musculaturas de la Grecia antigua en unos cuerpos del color de la tierra, desempeñando una actividad que no es lucha grecorromana, pero que parece serlo: baste por ejemplo sustraer la pelota del dibujo y ubicar enfrentados aquellos cuerpos. Lo que vio Weiditz fue un evento inédito del que sólo habría podido conocer a través de las crónicas y otros escritos, de tal manera que se fue constituyendo un imaginario que sólo debía confirmarse antes de ser plasmado en el dibujo resultante (Carreón, 2015: 40-43). Es decir el dibujo es resultado de un entrecruzamiento de silogismos que van produciendo y re-produciendo lecturas históricas inscritas como códigos en los cuerpos, que llegado su momento son expresadas en formatos escritos, gráficos y verbales que unas veces pueden parecer con-jugados y en otras con-fundidos.

Detalles de la con-fusión

Los observadores europeos del batey/ullamaliztli tuvieron que acudir a sus referentes de juego con pelota más próximos: el calcio italiano –antecedente del actual fútbol- y el jeu de paume –antecedente del actual tenis-. Durante la época colonial y hasta principios de las repúblicas en México y Centroamérica, el juego de pelota mesoamericana se ubicó en un patrón cíclico soportado en los cánones de cuerpo, nobleza y estructuras de los juegos europeos, que a su vez respondían a la utopía del hombre, del gobierno y los espacios palaciegos de la antigüedad greco-romana.Aunque en la actualidad se vienen sucediendo distintas experiencias para el rescate de lo que se han dado en llamar juegos tradicionales y autóctonos, es preciso plantear un análisis respecto de los circuitos ideológicos por donde trasiegan tales emprendimientos. Si bien hoy es imposible concebir las prácticas corporales de manera ajena a los cánones de los deportes de competencia, la revisión histórica respecto de aquello que en Abya Yala es concebido como tradicional y/o autóctono puede contribuir al discernimiento respecto de qué tanto las experiencias de recuperación no sean más que un neo-renacimiento americano, anclado en los imaginarios grecorromanos de cuerpo, belleza y hombre universal.

Lista de referencias

Alegría, Ricardo (1951) The Ball Game Played by the Aborigines of the Antilles.  American Antiquity, Vol. 16, No. 4 (Apr., 1951), pp. 348-352.  Society for American Archaeology. Disponible en: http://www.jstor.org/stable/276984

Barrois, Ramzy y Alexandre Tokovinine (2004) “El inframundo y el mundo celestial en el juego de pelota maya”. XVIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala. Editores: Juan Pedro LaPorte, Bárbara Arroyo, Héctor E. Mejía. Guatemala, Museo Nacional de Arqueología y Etnología: http://www.famsi.org/reports/03101es/03barrois_tokovinine/03barrois_tokovinine.pdf

Carreón, Emilie (2015) “Cuando los gentil hombres y los salvajes jugaron a la pelota”, Anales de antropología, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Antropólogicas, volumen 49-1, pp. 29-72

Díaz del Castillo, Bernal (1974) Historia de la conquista de la Nueva España, México, Porrúa

Elías, Norbert (1995) [1992] Sobre el deporte y la violencia. En: Norbert Elias y Eric Dunning. “Deporte y Ocio en el proceso de la civilización”. Fondo de Cultura Económica. México.

Fernández de Oviedo y Valdés, Gonzalo (1851) Historia general y natural de las Indias, Islas et  Tierra Firme del Mar Océano, Vol.1, Madrid.

Gomara, Francisco López de (2007) [1552] Historia de la Conquista de México. Biblioteca Ayacucho. República Bolivariana de Venezuela

Hampe, Theodor (1994) “The artist and the work”, Authentic Everyday Dress of the Renaissance. All 154 Plates from the “Trachtenbuch, New York, Dover

Houston, Stephen (1989) Reading the past maya glyphs. London, British Museum Publications.

Houston, Stephen (1983) “Ballgame Glyphs in Classic Maya Texts”, Contributions to Maya Hieroplyphic Decipherment, Stephen D. Houston (Comp), 1, New Haven, HRAFlex Books: 26- 30

Mechikoff, Robert (2010) A history and philosophy of sport and phisical education: From ancient civilizations to the modern world. McGraw Hill, New York

 Motolinia, Toribio de Benavente (1971) Memoriales o Libros de las cosas de la Nueva España et  de los naturales de ella, Edmundo O’Gorman (ed.), México, UNAM-IIH.

Schele, Linda y Nikolai Grube (1997) The Dresden Codex: Maya Hieroglyphic Forum. Workbook

Thompson, Eric (1988) Un comentario al códice de Dresde. Libro de jeroglíficos mayas. México: Fondo de Cultura Económica

Tokovinine, Alexander (2002) “Divine Patrons of the Maya Ballgame”, en Mesoweb: www.mesoweb.com/features/tokovinine/Ballgame.pdf

Wagner, Henry (1942) “Aztecans in Spain in 1522-1523”. The Masterkey, vol. 16, núm. 4. Los Ángeles, Southwest Museum

Anuncios

Comenta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s