Perspectivas de la producción visual en la representación de la “mujer negra”

Parte 1

Como afrocolombiana nacida en Bogotá, he sentido desde mi infancia, la necesidad de reconocer en los demás características que me hagan común a ellos y a la vez me diferencien e individualicen, así fui construyendo mi identidad, reconociéndome como “negra” físicamente pero culturalmente “rola”, claro que sin desconocer las enseñanzas de mis padres, de acuerdo a sus raíces y la idiosincrasia con la que ellos se criaron, lo que fui identificando como una necesidad de conocimiento y de disfrute, entender ese mestizaje cultural que me hacia diferente a los demás. El gusto por las artes fue un determinante en mi camino educativo y haciendo una retrospectiva de mis trabajos, siempre tuve una marcada inclinación por indagar y plasmar en mis elaboraciones elementos de la cultura afro colombiana, ya fuera el baile, el folclore, la comida, los paisajes del pacífico o caribeños, la cotidianidad o la alegría y ensoñación que me despierta todo lo concerniente a la cultura afro. En mi desarrollo profesional como docente, he encontrado un gran desconocimiento y hasta un rechazo por reconocer el papel de los afrodescendientes en la creación de nuestra nación y se hace invisible en muchos aspectos su aporte en el conjunto de nuestra cultura. Aunque existe La Cátedra de Estudios Afrocolombianos, instaurada con la Ley 70 de 1993, creado como el referente principal de la reivindicación étnica en la educación de los colombianos, son pocos los establecimientos educativos que la tienen dentro de su plan de estudios, esto puede ser, porque son pocas las personas capacitadas para impartirla o por lo menos interesadas en hacer una “…aproximación al significado histórico, geográfico, político y cultural del término Afrocolombiano” como lo dice la Ley y lo debe garantizar el Decreto 1122 de1998. Desde entonces se busca el reconocimiento de las manifestaciones sociales, políticas, religiosas, literarias y artísticas que culturalmente han formado, crecido y enriquecido nuestra patria. Dentro de esta coyuntura el estudio de la literatura, el folklore y la música negra han llevado la batuta en los estudios artísticos. Por esto creo que es importante la inclusión y relevancia del trabajo visual de los artistas plásticos, fotógrafos y diseñadores afrocolombianos, que con formación académica vienen enriqueciendo el arte, especialmente en Bogotá, donde por la misma inercia del encuentro cultural se establece el dialogo de  saberes entre etnias, posibilitando su proyección profesional, es por esto que tomo el trabajo artístico de Astrid Liliana Angulo Cortes como punto de partida para este estudio.

Liliana Angulo es Maestra en Artes Plásticas con especialización en Escultura, de la Universidad Nacional de Colombia y Master en obras de Arte de la universidad de Illinois en Chicago. Ha desarrollado estudios de Maestría en Antropología en la Universidad de los Andes. ¿Por qué es un referente la expresión artística de Liliana Angulo? Simplemente, porque reconozco muchas confluencias entre mis intereses y los de Angulo; en su trabajo plástico ha explorado desde diferentes medios, la identidad racial, la cultura afrocolombiana y su representación en la cultura contemporánea, motivada como yo por su etnia, por ser bogotana e interesada en el arte. Además, tiene un profundo interés en la educación artística, ha trabajado en diferentes proyectos sociales que se benefician del arte, pero lo más importante es que con su trabajo aporta una reflexión importante sobre la construcción de la identidad nacional a partir de la segregación a un “extranjero interno”, el descendiente africano dentro de nuestro territorio. Así desarrolla una de las reflexiones más importantes sobre raza y género en Colombia y Latinoamérica, en la búsqueda de la representación de lo “negro”, no como color, sino como expresión y aproximación cultural, social e imaginaria, que se infiere en las circunstancias de dominación y explotación en las que han surgido las comunidades afro.

Desde su participación en la exposición de “viaje sin mapa: representaciones afro en el arte contemporáneo” organizada por el Banco de la República en 2006, se abre una puerta para la visiblización de su trabajo y el de otros artistas relacionados con la identidad afro. Esta exposición parte de la pregunta que se hace Raúl Cristancho, docente del departamento de Artes Plásticas de La Universidad Nacional de Colombia y curador de la exposición, ¿por qué no existía una presencia de artistas afrocolombianos en el contexto artístico nacional? A partir de esto la exposición es creada como “… un viaje del pensamiento que ubica, designa, señala y establece los puntos sensibles del imaginario de un conglomerado humano específico dentro de la cartografía cultural del país. […]Dada la complejidad de identificación de lo afrocolombiano, según las diferencias de orígenes y diversos desarrollos regionales, […] Se hace énfasis en las problemáticas que desde el arte aluden a la representación de lo “negro” en su complejidad histórica, política y social.” (ANGULO, 2001) La exposición también apunta a la manera como se representa actualmente la identidad del negro y así lo afirma su curadora afrocolombiana Mercedes Angola “Actualmente, el país cuenta con varias  generaciones de artistas afro que se han formado en centros académicos de Bogotá, Cali, Medellín, Popayán, Cartagena y Barranquilla, que si bien cuestionan y proponen otras visiones alrededor de lo afrocolombiano como representación, no cuentan con la legitimación suficiente por el circuito institucionalizado del arte; por ello, la cocuraduría [ sic] de viaje sin mapa, se constituye como un primer acercamiento para la visibilización y posicionamiento de la producción artística afro contemporánea en el país, derivada de las dinámicas formativas en el ámbito académico.” (ANGULO, Blblioteca virtual Luis Angel Arango, 2001)

1. REPRESENTACIONES

La participación de Angulo en esta exposición parte de la significación histórica del concepto de lo “negro” como un eufemismo que connota las circunstancias de opresión y xenofobia vividas por los afro descendientes. Se autorretrata parodiando diferentes roles sociales de la mujer negra para indagar en su propia identidad, así presenta una serie de fotografías de sus series “negro utópico” y “Negra menta Negra nieves”.

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La serie Negro utópico creada en 2001, muestra 9 fotografías a color de 60 x 50 cm de un personaje pintado de negro con “pelo de esponjilla” literalmente y posicionado en un espacio tapizado en tela de mantel amarilla con un mosaico de imágenes de frutas y verduras, muy usado en las mesas de la cocina de los colombianos y vestido con la mismo tela de mantel, en cada foto aparece realizando un oficio hogareño. Al respecto Angulo presenta su trabajo:

“Es una serie de autorretratos en la que me interesa partir de la relación figura-fondo, como metáfora sobre la pertenencia a un contexto o grupo y la ausencia de una idea única de identidad. El uso de la palabra “negro” en mi trabajo tiene que ver con las arraigadas significaciones, tanto visuales, como conceptuales, acerca de la identidad étnica en mi país. Me importan en la palabra “negro”, tanto las reflexiones visuales, como las relaciones culturales e históricas que le son inherentes. En Colombia es ahora oficial y políticamente correcto usar las palabras afrocolombiano o afrodescendiente. La palabra “negro” es concisa, ambigua, peyorativa, enfática, compleja y contradictoria. A pesar de sus connotaciones coloquiales afectivas, el uso de la palabra “negro”, está tácitamente prohibido. “Negro utópico” alude a un desconocimiento, a un estado del ser arraigado a la percepción visual y a unas circunstancias políticas de explotación económica y dominación cultural. En las fotografías, uso mi imagen para reflexionar sobre mi propia identidad y sobre los procesos de los “afros” en Colombia y América. Intento hacerlo a partir de un entorno en el que registro mi  transformación en un personaje imaginario que aparece realizando diferentes actividades domésticas. La escogencia de los materiales en este caso, (tela de mantel para hacer el traje, así como viruta y esponjilla para las pelucas), se debe a sus propiedades físicas y químicas, así como también a sus vínculos históricos y visuales, relacionados con el servicio doméstico y con las connotaciones negativas que se le atribuyen al pelo “apretado” de los negros. La opción de pintar de negro la piel a personas negras surge como un acto de afirmación, como un empoderamiento; es allí donde radica la Utopía.” (ANGULO, Valenzuela klenner Galeria, 2011)

En la serie “Negra menta Negra nieves” creada en el año 2000, relaciona 18 fotografías de representación de la conocida caricatura colombiana de Consuelo Lagos que aparece en los principales diarios colombianos (El País de Cali, El Espectador, etc.) desde 1968, “la negra nieves” posicionada de los diferentes estereotipos de los negros. Esclava, domestica, delincuente, obrera, rumbera, cocinera, presa, inculta, desplazada; personificada por una mujer negra pintada de negro, con el cabello rizado, alborotado, vestida de blanco en un espacio blanco. Estas representaciones apuntan al estereotipo en que “la mujer negra es normalmente una empleada doméstica y la empleada doméstica es normalmente una mujer negra.” (LIGIERO, 2008) Su cara pintada de negro, recrea la máscara del blackface norteamericano en el siglo XVIII, para representar el estereotipo de hombre negro, y que fue utilizada por comediantes blancos como Al Jolson, reafirma su raza no solo por su color sino por identidad. Su humor negro es el dispositivo crítico y político, de la situación de la mujer negra mimetizada en la sociedad, su “figura y fondo se confunden en su eficacia doméstica de servidumbre y de objeto de consumo.” (LIGIERO, 2008) Liliana Angulo explica:

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“Este tipo de imágenes, – por lo general sonrientes y placidas, como contentas de su lugar – dan cuenta de la ubicación jerárquica de la mujer en la hegemonía colonial y en el caso de la mujer, negra y pobre corresponden a una triple segregación que objetualiza, exotiza y perpetúa la estigmatización. El poder de estas representaciones del Otro, -sea este indígena, (ANGULO L. , 2001)  afrodescendiente, pobre, niño o en este caso mujer -, radica en que son atemporales y territorializadas, se generan en el espacio del terror que produce el desconocimiento de la diferencia. Un espacio en el que la identidad y la diferencia se construyen por oposición, lo que convierte al otro en enemigo y lo mueve a los límites de la razón, donde solo es posible entenderlo a partir de su representación. Me interesa la relación, que este tipo de ilustraciones y la tradición oral, han hecho de la mujer negra y el servicio doméstico, muestran a la mujer en el espacio interior de la casa, en los espacios privados del servicio, sonriente y emotiva, con la temible negritud suavizada por una sonrisa, inofensiva y servil.” (ANGULO, Valenzuela klenner Galeria, 2011)

Angulo juega con estas representaciones que históricamente han reafirmado la mirada peyorativa, discriminadora en cuanto a género, raza y clase a la mujer negra para criticar a nuestra sociedad, que continúa repitiendo las valoraciones coloniales del sistema de castas, impuesto como dispositivo de blancura para el posicionamiento de la sociedad criolla ilustrada en la elite del poder y conocimiento, como lo plantea desde sus estudios poscoloniales, Santiago Castro-Gómez (CASTRO-GÓMEZ, 2010), haciéndola participe de los nuevos estudios afro-americanos y las diásporas africanas en los discurso de la historia cultural; a la vez es participe de las historias críticas del arte, haciendo Intervenciones feministas al estilo de Griselda Pollock, para confrontar los discursos dominantes y reconocer “las relaciones de poder- género, haciendo visibles los mecanismos del poder masculino, la construcción social de la diferencia sexual y el rol de las representaciones culturales en esta construcción” (POLLOCK, 2003)

Jaidy Victoria Guisado Bermúdez

CED Jairo Aníbal Niño/ Docente Artes Plásticas

Magister en Estética e Historia del Arte en la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Profesional en Diseño Gráfico UJTL.

Licenciada en Química de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas

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