CUERPO REVELACIÓN POESÍA

TALLER DE ESCRITURA

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¿Qué es el cuerpo además de un envase que nos contiene? ¿Habla de nosotros? ¿Por qué hablamos de nosotros y el cuerpo, como si fueran elementos separados?

¿Qué es lo que este cuerpo almacena y cómo lo muestra?

El cuerpo es el elemento que usamos para comunicar y comunicarnos con el otro. A través de él mostramos, o no, las emociones, los sentimientos. En él se fusiona toda nuestra historia de vida. Elina Matoso, nos habla de la imagen corporal como anclaje subjetivo de la corporeidad, donde se halla impreso “lo propio”. Estas imágenes van dejando huellas, marcas que muestran las diferentes vivencias a lo largo de la vida. El cuerpo es el territorio donde habita nuestra relación con el pasado y el presente y un imaginario del futuro.  También hace referencia a la máscara y al gesto como una de las primeras expresiones del hombre, como puente entre lo interior y exterior.

Máscara, del griego: persona. Nos valemos de ella para enmascarar y desenmascarar. Nos traslada por ramificaciones insospechadas. Nos permite vivenciar situaciones escondidas, emociones ocultas. (Elina Matoso, “El cuerpo, territorio de la imagen”, Ed. Letra Viva, 2003)

¿Son acaso los gestos, las palabras, parte de una máscara que usamos para defendernos, agradar, decir o no decir aquello que no nos atrevemos?

De hecho adoptamos diferentes posturas y tonos de voz, según las circunstancias: trabajo, hogar, amigos. Hasta sonreímos ante situaciones apremiantes.El cuerpo forma parte de la simbólica social con manifestaciones propias. El individuo se comunica a través de él, dentro de su medio social y cultural, pero representándolo a su manera, según su temperamento e historia. (Laura Scarano, “Palabras en el cuerpo”, Ed. Biblos, 2007)

Podemos deducir  entonces, que el cuerpo es el comunicador con el otro. Es el encargado de emitir, el que muestra, el que oculta, y a su vez, es el que recibe y percibe, o no, de los otros, del medio, de las circunstancias. Es el cuerpo el territorio donde residen nuestras marcas: gestos, posturas, dolores, cicatrices y también donde habitan nuestros fantasmas. El cuerpo y la relación con su territorio proporciona una continencia y un contenido en gestos y palabras. Todo esto nos refiere a un sujeto que vive y siente y se expresa a través de manifestaciones. Un sujeto que tiene la necesidad de comunicar y comunicarse.

Entonces, ¿puede el arte ayudar a expresarse?

La obra creada es una prolongación de su autor. A través del ejercicio creativo, sacamos de nuestro interior-cuerpo, emociones, sentimientos, recuerdos, que dejamos plasmados en obras. Nos permite exteriorizar las huellas que alguien o algo dejó dentro de nosotros. Entre los lenguajes expresivos, como la plástica, la música, la danza, el teatro, la palabra oral y escrita tienen un significado profundo y rico que data de tiempos remotos.

Literatura – Cuerpo- Realidad

¿Qué rol juega la literatura en este universo inaprensible al que llamamos vida real? (Laura Scarano, “Palabras en el cuerpo”, Ed. Biblos, 2007)

“Escribir, quizá, no tiene mas significado que tratar de contestar a esa pregunta que un día nos hicimos y que, hasta no recibir respuesta, no cesa de aguijonearnos” (Octavio Paz, “El arco y la lira”, Fondo de Cultura Económico, México, 1967)

Las palabras nos vinculan a sentimientos, a hechos. Encontrar la palabra exacta para describirlo, nos da la posibilidad de respuesta.

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Decir desde la poesía

La poesía es el género literario considerado como una manifestación del sentimiento estético por medio de la palabra en prosa o en verso.

Podemos citar los jeroglíficos egipcios, 3000 años a C.; el poema de Gilgomesh, obra épica de los sumerios, cuneiforme, 3500 años a C; la Iliada y Odisea, 8 siglos a C. Estos y otros textos muestran la necesidad de los pueblos de componer cantos que eran transmitidos oralmente y algunos acompañados con instrumentos musicales (Walter J. Ong, “Oralidad y escritura, tecnología de la palabra”, Fondo Cultural Económico, México, 1993)

Poesía: del griego, a través del latín poesis: cualidad de la acción de hacer, y se refiere a convertir pensamientos en materia.

Comunicar: del latín communicare: compartir información y de communis: común, mutuo.

Transmitir: del latín trasmitiere: hacer llegar un mensaje de un lado a otro. (etimologias.dechile.net/?

Hablamos de la necesidad de manifestar a través del lenguaje lo que nos pasa. Un poema, gracias al recurso metaforico,  logra comunicar con pocas palabras y transmitir  sentimientos.

Taller de escritura – Recuperador de vidas

Toda teoría parte desde la observación y experiencia, propia o ajena, en un terreno determinado, que nos genera dudas, planteos, hipótesis. En este caso, lo planteado, tiene lugar y se vivencia en el seno del taller literario, desde el arte de la palabra como elemento y  necesidad de comunicación.

La coordinación de talleres de expresión en literatura y plástica,  dentro de las Comunidades de Rehabilitación de Adicciones, en bibliotecas barriales y particulares, fue en todos los casos, un punto de encuentro. Allí confluyen las ganas de crear, la ansiedad del “cómo me sale”, la risa, el mate y los biscochos, la contención, la fraternidad, el crecimiento.

Los talleres se convierten en un mar dónde bucear en el mundo de otros, un mundo que solo se conoce por “lo que se cuenta de ellos” en los diferentes medios. Mi labor me permite transitar “eso desconocido”, “eso supuesto”, significa dejar prejuicios de lados.

Me enseña que la soledad que padece el adicto y la vulnerabilidad de quién habita lo marginal, también está presente “en el resto”.  Las carencias de todo tipo, no son representativas de una clase social. Pero en los casos de una población marginal, las soluciones se complican por diversos factores: uno es la falta de medios, el otro el prejuicio que se crea entre el marginado y marginador.

La licenciada en Psicología Noemí Juvert, profesional de Casa del Sur, solía decir que “lo importante no es lo que pensamos, sino lo que hacemos con ese pensamiento” Lo refería ante la desesperación de jóvenes en mitad del tratamiento de rehabilitación, que eran asaltados por los miedos de volver a su vieja historia de consumo, de calle y/o de violencia. Pero, ¿quién no es asaltado en algún momento, por sus fantasmas interiores?. Una de las formas de sacar estos miedos que nos anidan, es a través de la práctica del arte. Y la literatura nos brinda infinitas posibilidades.

En un taller de escritura, toda palabra está permitida. Todo personaje responde a un rol que, a su vez, responde a una realidad, y habla y se conduce como tal. El momento creativo es el encuentro consigo mismo y con lo que le está pasando a la persona. La obra terminada es el “haber sacado afuera”. Por esto,  algunas veces, al leer sus escritos, se emocionan y lloran, sin poder explicar la razón de su llanto.

El ejercicio de escribir permite llamar a las cosas por su nombre o buscar algo que las represente, como el uso de metáforas, que permite inventar palabras o armar frases locas.  Es poner en marcha todo “ese cuerpo” en función de un poema, una narración. Memoria, imaginación, sincronización de movimiento y pensamiento se conjugan con el fin de divertirse y encontrar respuestas. Parafraseando a  Laura Devetach, de su libro “Oficio de la Palabra”, podemos decir que escribir es amalgar palabras, convirtiéndolas en el propio calidoscopio que sustenta la escritura. Escritura que ampara y comunica, tratando de encontrar alguna de las puntas de la urdimbre viva que se teje con la convivencia.

A continuación, tres experiencias en talleres de escritura, darán cuenta de la fuerza que la expresión creativa, en este caso la palabra oral y escrita, tienen como elemento de revelación.Cada una de estas prácticas subrayó como los integrantes del taller “liberan y se liberan” de sus historias, narrando sus experiencias. Buscando un personaje que los identifique, pero que les señale otra realidad a la vivida. Surge  la empatía.

Las experiencias vividas toman cuerpo en la palabra, algo vivido que no solo se padece, sino que se transmite. El lenguaje libera lo mudo de la experiencia. (Beatriz Sarlo, “Tiempo pasado”, Ed. Siglo XXI, 2006)

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Experiencia 1:

Tuvo lugar en Casa del Sur, Comunidad Cerrada de Rehabilitación de Adicciones. Trabajé, en esta oportunidad, con un grupo reducido de jóvenes entre 15 y 18 años. La mayoría con alfabetización básica. En la sala había una biblioteca con libros y fascículos de diversos temas. Cada jóven podía elegir el que mas le gustase. A pesar del poco ejercicio de lectura que tenían incorporado, todos se entusiasmaron ante la no presión de tener que abordar un tema impuesto.

Lucas, 15 años, descubrió “Antología Poética” del Conservatorio Castella, Costa Rica, 1993.

Se trata de la recopilación de poemas de niños en edad escolar. Arnoldo Herrera, director de dicho conservatorio, explica que la creación de esta antología tuvo como objetivo infundir a los alumnos el gusto por el arte desde el quehacer cotidiano, lejos de todo dictamen pedagógico o intelectual. Algunos poemas de los niños, reflejan sus casas, sus patios, describen el sol, y otros muestran el dolor, la angustia, la muerte, el silencio. Lucas, comenzó a leer, primero en silencio, luego en voz alta, el resto se detuvo a escucharlo. Después de haber leído el poema de una niña de 10 años que describe un destino incierto, Lucas levanta la cabeza y pregunta, también con mirada de niño: “¿Qué cosas deben de haber sufrido estos chicos para escribir así?”

Las preguntas y respuestas emanaban del grupo a borbotones. La mayoría se identificaban con los poemas. Pero lo más notable, era ver sus caritas, sus miradas llenas de sorpresas y de dudas. Ellos, jóvenes que conocían el abandono y muerte desde muy niños, lo leído superó la realidad y la ingenuidad les brilló sus ojos.

Experiencia 2

Otro encuentro a citar en esta Comunidad Terapéutica, es el trabajo realizado con Canción Neurótica  de María Elena Walsh. Una de las características de estos pacientes, es su falta de autoestima y el peso de la desacreditación que han acumulado a lo largo de sus cortas vidas. Ellos encontraron en esta canción “un espejo” donde mirarse y encontrarse. Primero sus rostros se mostraban serios, luego comenzaron a contar algunas de sus actitudes “no aceptables”, sus debilidades, torpezas y luego todo era risas sobre sí mismos y con ellos. La consigna fue tomar lo que cada uno consideraba “su parte negativa” y jugar con eso.

Acá algunos de los poemas surgidos:

De Maxi:

Mi libertad, como escrita en un papel,

transparente e invisible,

como el último pétalo de la rosa más obscura,

allí donde las almas perdidas se dan la mano

estuve bohemio de paranoia.

Ya no me toquen más

El mundo es una parodia de sí misma

dónde todos bailan sobre los muertos

como si fuera la fragata de la soledad

que me tapa de pies a cabeza

 

De Miguel:

¡Que fea era mi vida, no lo podía soportar!

¿Qué cambio hubo que no me molestó mas?

Antes no le encontraba sentido a las cosas,

hoy en eso ya no pienso más

Realmente que fea era mi vida, ya no aguantaba más.

Todo estaba obscuro, ya no tenía por donde andar

Que lindo que fue ese momento en que decidí cambiar

Hoy vuelve el sol a iluminarme, la obscuridad ya no está más. 

 

De Federico:

No sé por qué soy intolerante

No sé por qué será

Tampoco puedo aceptar las cosas de la realidad

En mi casa no valoraba nada,

en la vida no se que hacer

Acá me estoy dando cuenta

lo que yo no pude ver

Pienso algunas veces: de  qué se trata la vida

Y es como un laberinto que siempre tiene salida

Mi madre siempre me dijo

que no tome el mal camino,

pero yo no la escuchaba

Y mirá: ¡lo que es el destino!

 

Experiencia 3

Octavio Paz, en su obra El arco y la lira, nos dice que la poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono… liberación interior.

Considera que al resolver en ella todos los conflictos, objetivos, el hombre adquiere conciencia de ser algo. Nos habla de confesiones, de que el poema es también una carta que oculta el vacío, es la expresión de algo vivido y padecido.

Y hago visibles estos conceptos de Paz, tomando la experiencia interesante, que tuvo lugar en uno de mis talleres particulares, a los que asistían personas adultas, hasta que llegó Valeria de 14 años. Era de carácter retraído, de sonrisa vivaz pero que escondía en cuanto alguien le hablaba. Decía sentirse sola en el colegio, en la casa, en la vida. Desde temprana edad fue victima de castigos físicos y psicológicos por parte de su padre, y padeció la ausencia de su mamá que trabajaba. Su única y confiable compañía era la soledad. En el grupo literario, encontró apoyo, confianza, contención en sus compañeras adultas, mamás y hasta alguna abuela y empezó a sentirse querida. En sus trabajos siempre escribía a los muertos, decía buscar protección en los que no estaban en la tierra. Un día llegó con una poesía escrita fuera de toda consigna de taller, “Me surgió de la nada, cuando estaba triste”, dijo.

El poema es el siguiente:

Soledad es…

Una piedra que pesa

Un corazón vacío

Un desierto en el alma

Sentirse ahogada por el agua de un río

Jugar a las escondidas y que nadie te busque

Estar en el bosque y perderse

Estar rodeada de gente y que te ignoren.

 

Este trabajo obtuvo el Primer Premio en FeriLetras, concurso anual literario para adolescentes de Tres de Febrero. A partir de este hecho, Valeria sintió que podía cambiar su destino. Divisó que había otras formas de vida. “Sintió que podía”. Se propuso estudiar, trabajar, y cuando conoció a Gonzalo, formar una familia. Y así fue.  En la Universidad de Tres de Febrero, en la carrera de Administración de Empresas, rindió su última materia “teoría de la decisión” basándose en su poema ·”Soledad es…” y la proyección y decisión de cambiar su vida.  Hoy Valeria anida su propio hogar, junto a Gonzalo y su hija Martina. Es una mujer que recuerda su pasado difícil como algo que la retó a forjar la vida que deseaba.

Laura Scarano nos habla de las significaciones que el lector tiene sobre el pre-texto del autor. Nos plantea que más allá de saber de que experiencia viene el poema, lo importante es qué experiencia produce sobre el nuevo lector.

En este caso, esta joven, fue su autora y su lectora.  De su historia obró un poema, y en él percibió la necesidad del cambio.

Finalicemos estos conceptos con la frase de la actual Valeria: “Toda expresión de arte ayuda a curarte el alma”

 

Alicia Massera
Taller Creativo y de Expresión – Coordinadora de Talleres Literarios y de Talleres de Expresión Creativa. Egresada de la UNTREF y de Talleres Vivenciales de Arteterapia de Jund. Actualmente coordina talleres de expresión creativa y de escritura para jóvenes en rehabilitación y talleres creativos para adultos. Participante a cargo de Enlaces en la UNTREF. Muestra de Letras y plástica anual.

Bibliografía:

Devetach, Laura. (1996), “Oficio de la palabra. Literatura para chicos y vida cotidiana”, Ed. Colihue. Argentina.

Diccionario etimológico. Etimología de: “poesía”, “comunicar”, “transmitir”. Recuperado de: http://etimologias.dechile.net/?

Matoso, Elina. (2003), “El cuerpo territorio de la imagen”, Ed. Letra Viva. Argentina

Ong, Walter, J. (1993), “Oralidad y escritura, tecnología de la palabra”, Fondo Cultural Económico, México.

Paz, Octavio. (1967), “El arco y la lira”, FCE, México.

Sarlo, Beatriz. (2006), “Tiempo pasado”, Ed. Siglo XXI, Argentina.

Scarano, Laura. “Palabras en el cuerpo”, Ed. Biblos, Argentina.

Imagen de portada y fotogramas : The Pillow Book – Peter Greenway – 1996

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