Del lienzo al pincel

“La pintura goza de privilegio en el discurso modernista como la forma artística más ambiciosa e importante de su combinación de cuerpo y huella, que aseguran por metonimia[1]la presencia del artista e inscriben una subjetividad cuyo valor es, por referencia visual y por denominación cultural, la masculinidad”. Griselda Pollock

Mucho se ha debatido sobre la vigencia de la pintura durante el último siglo, sin embargo como es sabido para todos es la forma de arte más antigua y reconocida, para nadie resulta difícil asociar pintura con arte así como arte con hombre en su referencia al género como tal, durante siglos nos han hablado, educado y formado en la historia del arte como la historia del hombres y de los humanos desde su perspectiva siempre masculina: el pintor, los artistas, el historiador, a cambio nos “Otorgan el don de la modelo, la musa, la inspiración”; no obstante es a lo largo del siglo que termina, se ha cuestionado sobre la existencia y el legado de mujeres dentro del campo artístico. Pese a la misoginia de algunos y al desconcierto de otros, se han encontrado aún por encima del sistema social y la limitación de las iniciativas creadoras que hemos padecido durante nuestro proceso histórico también somos participadoras silentes hoy desconocidas, casi inexistentes en el sentido “lo que no se nombra no existe”.

Desdibujándose nuestro papel y siendo pocas las artistas nombradas o la mención que se hace de un arte femenino por no decir que nada, y no es porque no exista, simplemente, por el desconocimiento de nuestros historiadores; si bien la estrecha relación entre género, poder y conocimiento nos fue enajenando y marginando relegándonos al estereotipo pasivo de modelo de contemplación, educándonos visualmente de la misma manera pues en su mayoría el tema a representar es la mujer, nosotras dentro de un lienzo, vistas, memorizadas y asumidas por hombres: desnudas, vestidas, solas, acompañadas, virginales o prostitutas, sumisas o emblemáticas, siempre haciéndonos objetos.

Una nueva mirada en flashback nos muestra como hemos sido capaces de construirnos en sujetos y aunque la distancia del lienzo al pincel “solo” es un sentimiento, para nosotras es la reivindicación de ideales, sueños y la autoafirmación de la condición, rol e identidad, procesos utópicos sobrevivientes hoy para legitimar hemos sido y hecho historia. Si bien una de las primeras pintoras Artemisa Gentilleschi es el reconocimiento de una mujer artista, evidenciando como desde siglos pasados nos resistimos a seguir siendo la idea plasmada, para ser y hacer idea viva reinventada, desde nuestra propia convicción, desgarramos el lienzo hace mucho tiempo y tomamos el pincel para recrearnos una vez más, y advertir una nueva visión desde nosotras y para nosotras, nuestros mundos, sentimientos y presentimientos.

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Pierre Dumonstier, “Right Hand of Artemisia Gentileschi Holding a Brush.” Black and red chalk, 1625, British Museum photo courtesy: The Metropolitan Museum of Art

La pintura así como el arte en general hace mucho que había dejado de ser un “don exclusivamente masculino, ya nos es familiar el nombre de Artemisa, mujer del siglo XVII pintora manierista[2]  aprendiz de hombres pero sujeto de sí misma, es un rastro de los muchos desdibujados haciéndose invisible para los historiadores; así como en la pintura hemos dejado pinceladas también en la escultura, piedras, trozos fragmentados que nos reconstruirán. La pintura es tan solo un referente como la forma artística más tradicional y patriarcal seguida por la escultura, en la cual la francesa Camille Claudel, dos siglos más tarde aún sobre su espalda deben soslayar las vicisitudes de ser mujer y artista, lo que tiene que pagar siendo olvidada y negada, recluida en un sanatorio, esto hablando del pasado, un pasado que igual a estas artistas fue ignorado una y otra vez.

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Mask of Camille Claudel and Left Hand of Pierre de Wissant, 1895

Por ello la tarea y nuestro compromiso no termina, apenas comienza, de esto dan muestra artistas contemporáneas  que han desarrollado su trabajo artístico plástico-visual a la vanguardia y según los tiempos de hoy, de hecho ya poco se habla de pintura o escultura; nos invaden nuevas formas artísticas como la fotografía, las instalaciones, performances, bodyart[3] entre otras expresiones. Las mujeres de nuestro tiempo han sabido apropiarse explorando hasta el límite cada nueva propuesta, siempre llevando la consigna y la conciencia de replantear y reevaluar nuestra condición como mujeres, pasando de una ausencia involuntaria a una presencia reafirmada; encontrándonos en nuestra identidad, corporeidad completa e íntima, creando nuevos significados intentado evolucionar las ideas que se tienen por supuestas y definidas histórica, social y culturalmente.

Allson Marchan, Anne tallenturere son algunas artistas que a través de perfomances han ido descubriendo y reescribiendo frente a otras y otros en igualdad y diferencia de condiciones, Lyly Markiewicz instaladora o Cindy Sherman fotógrafa, esta última de las más reconocidas actualmente, más que captar una imagen a través de un lente compone cuadros en vivo, crea montajes y los registra siempre desde una perspectiva feminista.

Como estas son innumerables las mujeres que enarbolan el cuadro de un arte femenino, desde sus formas más tradicionales y conservadoras hasta las más innovadoras y liberales, consientes y reflexivas no solo respecto de su época y generación. Sino a su rol y género, con planteamientos y críticas constantes: Toda una protesta que se asumen y realizan el paso del mundo a la conciencia jugándose lo individual en lo colectivo. Al hablar de arte femenino y/o feminista se crean grandes controversias algunas a favor y en contra, lo cierto es que tiene y hace historia dándose todo un discurso femenino y feminista que revalora y transgrede creencias y sentidos, se habla de una actividad subversiva de una ultra conciencia de la mujer que se desmaterializa a sí misma y resiente sensiblemente su época.

Es cierto, queda mucho entre el tintero pues el salto generacional que dimos fue abrumador pasamos del siglo XVI a principio del siglo XIX sin sugerir siquiera el XXI, pero de hecho fue este uno de los más radicales de los de mayor trascendencia, donde estas artistas jugaron con todo; su época, genero, crítica social, feminista y política: Tina Modotti, Frida Kalo, Débora Arango, entre otras; sumado aun florecimiento de personajes a nivel latinoamericano quienes nos dejaron gran herencia y compromiso.

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La colegiala – Debora Arango – 1986

Estas líneas, no pretendían más que dar una vaga mirada a ese borroso recuerdo que aun pasa por nosotras desapercibido: el arte femenino y feminista. En un breve intento por hacer notar algunas mujeres fundadoras de caminos que gracias a ellas hoy recorremos, y por ende debemos darnos a la conciencia de rescatarlas para nombrarlas y reconstruirlas en legado vivo, histórico y perenne. Pues bien, quedan más que insinuados un sinnúmero de temas que iremos desarrollando más adelante sumergiéndonos más y más en nuestra condición de género, así como espero se hallan abierto las ventanas de las inquietudes y las puertas de la creación y la colectivización.

“Tenemos que encontrar en nuestros corazones y hablar desde ellos, alentándonos unas a otras y haciendo eco unas de otras con insistencia y con la esperanza puesta en que seremos”

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Wonderwoman – Rossina Bossio – 2010

Este texto fue publicado por primera vez en el año 2000  en la revista estudiantil  ATENEA, de la universidad nacional, como parte de la iniciativa de colectivos de mujeres estudiantes en la época, hoy se república y comparte como legado de asuntos femeninos y feministas  que casi dos décadas más tarde, más que nunca se hacen urgentes de revisar para dar cuenta que la visibilización de las  luchas de las mujeres desde el ámbito que sea apenas se inicia con miras a la deconstrucción de sociedades históricamente misóginas y machistas hacia la construcción de sociedades más plurales y multiculturales.

Sánchez Beltrán Zulma Patricia

Correo electrónico: nadaizmoz@@ yahoo.com; zpsanchezb@ pedagógica.edu.co. Estudiante del Doctorado Interinstitucional  en Educación, DIE, de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Universidad del Valle y Universidad Pedagógica Nacional. Docente de cátedra en la Licenciatura en artes visuales de la Universidad Pedagógica Nacional. Docente de artes plásticas y visuales de la media en la S.E.D.

[1] Metonimia: unidad por el todo, registro-huella mínima que hace referencia a un conjunto.

[2] Manierista: denominación dada a una época artística posterior al renacimiento, comprende el lapso de 1520-1600

[3] Performance-bodyart: formas artísticas en las que el cuerpo es protagonista como expresión plastica de ideas y pensamientos.

Imagen de portada Rossina Bossio

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