Mejeimi Meje: ecos del silencio Chiribiquete: patrimonio vivo del conocimiento upichia asociado al cuidado de la biodiversidad

El presente artículo forma parte de un proceso de investigación local sobre territorio tradicional, que ha venido apoyando Tropenbos Colombia en los últimos años con conocedores de diversas etnias del Medio río Caquetá, Mirití y Apaporis. La serranía de Chiribiquete es un lugar de altísima importancia chamánica,
en donde confluyen el pensamiento ancestral de muchísimos grupos indígenas amazónicos y su cuidado espiritual es básico para las relaciones armónicas con el bosque amazónico.

La serranía de Chiribiquete es uno de loslugares más antiguos en la historia upichia y nadie se ha preocupado por explicar su significado. Para la presentación de esos lares son necesarias algunas precisiones geográficas, por medio de una elaboración cartográfica que defina áreas de los relatos estructurales del arte rupestre, con el fin de sustentar las explicaciones acerca de los yacimientos pictóricos de Chiribiquete.

Desde un comienzo esta tradición se ha vuelto un misterio etnohistórico, lingüístico y antropológico, que despertó la conciencia ancestral de los grupos aledaños al sector. Es importante aclarar y conocer que en el mundo de la humanidad, es difícil mirar de una sola manera las regiones de nuestro territorio. En el caso de la serranía de Chiribiquete, ¿quiénes conocen los principios chamánicos de esos lugares? Supongo que nadie.

Es importante visibilizar la información de todos los hallazgos en estos lugares, para descifrar lo que esos recuerdos anuncian, antes de que se conviertan en un área de simple comercio o de exploración de los ecos del silencio. Queremos que el conocimiento tradicional upichia sea otro instrumento para su protección y conservación y para crear un nuevo sistema de información, valoración y respeto de estos lugares, difíciles de reponer si se llegan a destruir. Sus riquezas arqueológicas no dependen de la protección ni de la conservación humana, sino de una protección espiritual. Además, por miles de años, Chiribiquete se ha venido conservando ecológicamente y la presencia humana puede afectar su tranquilidad y generar la pérdida de estos hallazgos.

La serranía y las figuras que ella posee, tradicionalmente orientan las diferentes tareas de manejo y cuidado del territorio. Nos ocupamos de proteger la espiritualidad de las figuras para que no desaparezcan de sus lugares de origen, mediante acciones preventivas en determinados periodos del año. Abordar su plan de manejo no es fácil, pues son procesos limitados: desde un comienzo se ha permitido única y exclusivamente la participación de los conocedores de los linajes mayores, heredados de los ancestros.

Si otras culturas no lo han entendido, es porque nunca se ha presentado información escrita, o tampoco se ha hablado del tema de las expresiones y conceptos sobre este importante lugar. Por eso, es necesario crear un diálogo y debatir sobre los diferentes hallazgos pictográficos para entender sus anuncios y para que esas otras culturas pueden avanzar hacia una clara comprensión del tema. Contar con el conocimiento upichia es una prioridad para entender su manejo; es algo que todos deben aprender para el manejo participativo de la serranía y para que los sucesos de las antigüedades reposen sin ninguna clase de amenaza. Hay que proteger y cuidar las pinturas rupestres para que puedan perdurar unos siglos más, son recuerdos que no tienen
repuesto y pueden desaparecer definitivamente. Entonces, ¿dónde está la espiritualidad de todos los recuerdos de sucesos de las antigüedades? Abordar las relaciones espirituales no es fácil, así sea desde cómo se contemplan estos lugares y desde los significados de las figuras y de los hallazgos. De esto proviene el conocimiento upichia que ilumina y refleja los poderes de la espiritualidad sobre el mundo que le corresponde; el reflejo de la espiritualidad de cada momento de la existencia es lo que permite la relación chamánica entre el mundo material y el
inmaterial, y los conocedores tradicionales no programan nuevas formas de vida ni nuevos caminos para seguir.

Exigimos el cumplimiento de las reglas para contemplar estos lugares mediante los indicadores de cada época del año, ya que otros nuevos tipos de manejo asignan riesgos al plan de manejo ambiental y de cuidado de los lugares espirituales: por un mal manejo desaparecerían los beneficios que aportan al servicio de la espiritualidad chamánica, entonces, de nada servirían las acciones preventivas en determinados periodos para protegerlos; a los malos manejos se les puede buscar solución sobre la base de la resistencia y la perdurabilidad de los espíritus que disponen el cuidado de estos lugares.

Los hallazgos existen desde hace mucho tiempo y las diferentes historias que se escuchan revelan el sentido de pertenencia cultural, pero sólo sirven para entender lo que significan esos lugares con sus pictografías en las rocas. Su importancia real está en la espiritualidad de cada cosa, que es la que define su plan de manejo. Por esta razón, nuestra obligación
es proteger y cuidar los lugares y si se llegan a perder no habrá poder espiritual que lo detenga y, mucho menos, que vuelvan a aparecer.

La preservación del conocimiento ancestral y chamánico debe ser una clara preocupación para la humanidad, porque se trata de lugares de donde proviene la propiedad intelectual, la espiritualidad, la visión, el sonido, la palabra y los soplos. Son conceptos de manejo especial de los lugares espirituales, como en el caso de la serranía de Chiribiquete “Mejeimi meje”: ecos del silencio. Esta concepción solo la conocen los chamanes de linaje mayor, porque son los que la manejan directamente y los que analizan las condiciones de las espiritualidades, meditan y piensan en cómo solucionar las fallas geológicas, si se deteriorasen algunos lugares que ocupan parte de los hallazgos. Las figuras no son pinturas finas como muchos creen: son espíritus que se manifiestan de esa manera y con su presencia allí hacen cumplir las funciones ecológicas del lugar.

EL TERRITORIO UPICHIA

En el proceso de conocimiento tradicional upichia no se ha podido comprender como ubicar la territorialidad, según la política del Estado. Es un reto muy difícil de comprender, no sabemos a qué se refiere cuando habla de territorios indígenas; cada conocimiento étnico tiene muy bien definida la territorialidad desde su cultura, como en el caso del territorio upichia.

El Estado, las instituciones y entidades, en general, reconocen los resguardos como territorio indígena, pero todo se ha embolatado: hay resguardos que están dentro de la cobertura del manejo chamánico, pero no tienen nada de territorio y esto ha marginado el reconocimiento tradicional del territorio indígena. La mayoría de los grupos étnicos habitan en los resguardos, abandonando los usos, las costumbres y el valor cultural que tenían sus territorios. El territorio de cada grupo ha sido asignado por los creadores desde un comienzo y dotado de conocimiento para su propio manejo: hoy en día, estos lugares se encuentran abandonados por cumplir con las reglas políticas de los resguardos.

El conocimiento upichia reconoce solo tres eras ecológicas en el territorio de nacimiento o de origen; territorios reconocidos, valorados y respetados por las reglas ancestrales, que no se pueden cambiar jamás en la vida, y para detallar su ubicación hay que comprender su organización. El territorio upichia tiene cuatro componentes principales:

Mundo inmaterial: se llamó Caripucua, es el mundo de la espiritualidad y del principio de la cultura, para el relacionamiento con el mundo de la espiritualidad.

Materialización de tierra: fue el mundo del análisis para pensar cómo diseñar el futuro mundo; de esta meditación salieron las pictografías más antiguas en la historia.

Creación de las cosas: segunda era, donde se estableció el control de las reglas para comenzar a dar uso a los recursos naturales; de allí provienen los principios básicos de conocimiento, la línea de base para ejercer planes de vida. A este mundo le dieron por nombre Mejani: mundo descontaminado.

Mundo actual: mundo de la humanidad, donde los ancestros de cada grupo establecieron un plan de manejo ambiental y territorial por medio chamánico, histórico, y las diferentes acciones de uso y manejo.

Este mundo lo consideraron el peor de los anteriores, pues es un mundo contaminado y, por eso, le dieron el nombre de Puicuhua. Con las reglamentaciones de estos componentes, se reconoció y se valoró culturalmente el territorio upichia, el espacio de manejo especial, donde permanece la espiritualidad del conocimiento. El territorio está ubicado en la cabecera del río Mirití, afluente del río Caquetá (ver en la cartografía territorial); y, aunque los territorios que comprende no corresponden al mundo upichia, es un lugar geocéntrico del grupo. Ocupa un vasto espacio geográfico, que se maneja con principios de conocimiento en torno a la biodiversidad, asociados al territorio de Chiribiquete. Por medio de la escritura de los creadores, estos lugares permanecen con el espíritu vivo de la naturaleza y se consideran todo el tiempo como patrimonio vivo de nuestra cultura, así hoy en día se conozca poco de sus informaciones y todo se haya convertido en una historia del pasado.

El territorio local va desde la desembocadura del río Apaporis hasta la desembocadura del río Cananarí; por el río Caquetá hasta la escarpa de Araracuara y por el río Mirití hasta la cabecera. El mundo upichia cubre desde la bocana del río Amazonas, incluyendo todas sus cuencas.

LAJNEREJIMI YUICARO:
LAS PICTOGRAFÍAS DESDE LA VISIÓN DEL CONOCIMIENTO UPICHIA

Pictografías antiguas

Las pictografías son escrituras antiguas que han mantenido la existencia del secreto del mundo, de allí surgieron relatos ancestrales en la cultura upichia, y son reconocidas y valoradas como patrimonio vivo del conocimiento upichia. Las diversas explicaciones pictográficas aún no son suficientemente claras en cualquier conocimiento étnico, porque en la que
sería la futura humanidad étnica tenía que haber variaciones en la forma de mirar, en los idiomas, en las diferentes formas de relacionamiento, en los usos y costumbres, para poder vivir en medio de todo.

Las diferentes manifestaciones de figuras tienen un ámbito geográfico particular, en donde explican los diferentes procesos de origen, comportamiento, nutrición, reproducción y ciclo de vida de cada ser vivo, además de las relaciones que se dan entre ellas, con otras especies y con la naturaleza. Muchas de las figuras son la presencia del mandato de los creadores o mandamientos ancestrales, coordinada por los espíritus o guardianes de los lugares que son los que hacen cumplir el esquema de funcionamiento de la existencia. Muchas figuras de animales anuncian las formas en las que deben vivir en su medio natural; por esta razón, cada especie cumple el papel que le corresponde y no puede violar sus propios derechos de vida, pues las figuras podrían desaparecer y causar grandes descontroles y desequilibrios naturales en el ámbito de los yacimientos pictóricos del arte rupestre.

Algunas pictografías, de acuerdo con el lugar donde están, mantienen el ciclo de vida de los animales más antiguos, de los del medio y de los actuales, que es lo que organiza sus planes de vida naturales. De igual manera, existen figuras de los ciclos del calendario animal y, por eso, las diversas especies ejercen sus variadas formas de vida. La energía de estas figuras mantiene un potencial enorme que domina los ciclos temporales de los años y estos poderes los manejan los espíritus de cada figura, ya que ellas no pueden funcionar sin el poder de las
espiritualidades.

La pictografía antigua es origen del pensamiento de los creadores (caripulaquena), de la forma de pensar y meditar para descubrir algo y, sobre eso, dar origen a las cosas materiales de la tierra; la pictografía antigua también forma parte del plan de ordenamiento de la creación del mundo, muestra el camino de la existencia y las diferentes formas en que se iba a dar presencia a cada especie de animal.

Las figuras de cada especie aparecen de varias maneras y contienen la información y el anuncio de su evolución, de las variedades de familia y de la organización ecosistémica. Entre ellas existen figuras de vegetaciones raras y desconocidas que significan elementos básicos de subsistencia, los cuales despertaron los instintos de cada especie sobre como utilizar el beneficio que iba a brindar la naturaleza, por ejemplo: raíces, cortezas, troncos, ramas, hojas y frutos; no se trataba de mostrar los elementos de la vegetación como tal, sino de mostrar lo qué les iba a servir y explicar su uso en la alimentación, en el diseño de nidos, en la protección y en la autocuración de las enfermedades.

En muchas figuras se explica que la nutrición no solo es importante; la alimentación más adecuada sirve para permanecer bien, pero más al fondo sirve para la automedicación, purificar los cuerpos, engordar, enflaquecer y para la reproducción. Las figuras raras de la vegetación también muestran los componentes nutritivos y las propiedades curativas por medio de sus espiritualidades, para dar efecto en el momento de sus aplicaciones. Estas informaciones ancestrales y chamánicas han mantenido una larga historia que, lastimosamente, no se ha podido visibilizar de manera escrita por la falta de apoyo y estimación de esta cultura tan importante.

Por otro lado, las pictografías presentan múltiples figuras de los jaguares y sus diferentes explicaciones han generado muchas confusiones con las formas de explicarlas por otras culturas. Desde la visión chamánica upichia, las figuras de múltiples jaguares no son los jaguares salvajes, que es como muchas personas las entienden actualmente. La palabra jaguar, yahuichinaicana, era para los creadores caripulaquena el poder de la espiritualidad y, más adelante, el espíritu del conocimiento que permite accionar sus efectos en el momento de la sesión chamánica.

Los creadores caripulaquena le dieron origen en su pensamiento, para que fuera testigo de todo lo creado. En la segunda era ecológica, esta espiritualidad se manifestó como un jaguar y dio origen a las diferentes variedades de tigres en la selva. Esta espiritualidad se quedó en el poder chamánico de los upichia; por esa razón, el chamanismo permanece en mutua relación con este espíritu, mas no con los jaguares de la selva. Generalmente, ningún poder chamánico se relaciona con los animales, sino con sus dueños espirituales para realizar en conjunto cualquier actividad de manejo ambiental y territorial.

Cuando yahuichinaicana adquirió poder sobre la espiritualidad, al instante se dio origen al poder del conocimiento upichia lahuichú, que desde entonces comenzó a fluir y resistió todas las etapas de la creación. Por eso, el conocimiento upichia es testigo de los sucesos de las antigüedades, apoya, maneja y cuida los yacimientos pictóricos de la serranía de Chiribiquete.

Desde ese momento, los creadores registraron el conocimiento upichia frente al mundo de la existencia, única y exclusivamente en el ámbito que le corresponde. Lastimosamente, hoy se han perdido el respeto y el valor cultural que se le tenía a ese conocimiento en los tiempos anteriores. Sin embargo, ha permanecido frente al mundo opuesto y frente a las discriminaciones por otras culturas, lo que ha causado una fuerte amenaza de pérdida; y se ha mantenido en un nivel muy débil por las presiones tanto internas como externas. Por eso, en este contexto, sólo me atrevo a explicar algo sobre el tema, porque no creo que haya oportunidad de divulgar este importante testimonio pictográfico de nuestra región. Sería necesario documentar la información para comprender algo de esta realidad y luchar juntos por la protección y crear nuevas estrategias de conservación, para el ejercicio del manejo colectivo y participativo de esta riqueza cultural tan importante de Colombia.

Las pictografías también anuncian los componentes chamánicos: la visión, la palabra, los sonidos y los soplos; son un concepto puro, digno y peligroso, pues los malos manejos pueden ir contra la vida del chamán o de su familia; y es por eso que la protección de la espiritualidad viene organizada de esta manera: yahuichinaicana protege la propiedad intelectual, la propiedad intelectual protege al chamanismo, el chamanismo protege los derechos étnicos, los derechos étnicos protegen la pertenencia cultural, la pertenencia cultural dispone el cumplimiento de uso y manejo de los recursos naturales, el uso y manejo de los recursos naturales protege el idioma y el idioma, el control y vigilancia del crecimiento. Las pictografías antiguas deben contemplar muchas cosas más, pero lastimosamente sólo pude aprender esto.

Recordemos que todo depende de los espíritus, son los guardianes de los lugares y su permanencia en el área hace que funcione de manera correcta su ecología, por eso se debe mantener la perdurabilidad de las figuras. No creo que haya conocedores que sepan y comprendan el testimonio de esos hallazgos, pues la tradición upichia referencia única y exclusivamente los mitos y tradiciones culturales. Hoy en día quisiera visibilizarlos sobre un papel, por medio de la escritura, para que entre todos, más adelante, podamos ver de una sola manera este misterioso lugar.

El significado de lo que esta área contiene y representa para la tradición upichia, es de un alto valor cultural e inigualable desde todo punto de vista; no se permite enseñar o transmitir este conocimiento a nadie, por razones de reglamentaciones ancestrales. Generalmente, es una guía chamánica y para poder documentarlo solo se pueden escribir informaciones de testimonios míticos, mas no chamánicos, y es claro, para los conocedores tradicionales, lo que se debe hacer y cómo actuar con respecto a los yacimientos pictóricos del arte rupestre de estos lares.
Nos preocupa tanto cuando la evidencia de los testimonios no es suficientemente clara para otras culturas, ¿entonces, cuál sería la forma de explicarla? No lo sé, supongo que por la falta de entendimiento, nunca se ha mantenido el respeto y el alto valor cultural que se merece.

Recordemos que estos yacimientos pictóricos del arte rupestre de Chiribiquete son parte de la riqueza cultural colombiana, no se necesita investigar, la realidad existe, no cambiemos la cara de nuestra riqueza por una cara falsa, mantengamos la iluminación original de estas figuras que, al parecer, son misteriosas por decirlo de alguna manera.

LA SEGUNDA ÉPOCA DE LAS PICTOGRAFÍAS

La serranía de Chiribiquete es la presencia de la evolución y de las eras ecológicas del pasado, en esta serranía están representadas las dos eras anteriores más la presente, el conocimiento upichia la descifra así: la materialización de tierra quedó ubicada desde la orilla del río Apaporis, que se extiende hasta la serranía del río Cuñare, en la serranía y el intermedio de estas cuencas es donde permanecen las pictografías antiguas, con simbología de preparación; desde la serranía y la cabecera del Yarí, Mesay, Cuñare y Polemú corresponde a la segunda era ecológica. En estas serranías hay pictografías correspondientes a los dueños de todas las cosas, estas figuras son de la época media del mundo -la antigua explica cómo se dio inicio al diseño del mundo- que explica cómo se dieron los resultados. Al comienzo de la tercera era hay nuevas pictografías y petroglifos que anuncian los comportamientos de las malas y buenas ideas.

Es difícil entender esto sin el reconocimiento de los lugares y, además, se pueden confundir las explicaciones de la antigüedad, del medio y de lo reciente. Primero se deben ubicar los lugares de manera ordenada, luego caracterizar la serranía y las formas de las pictografías; este orden puede arrojar muy buenos resultados para comprender parte de su información, porque es difícil entender todo y, además, no existe persona que lo entienda todo. Las pictografías del medio anuncian otras realidades, son el punto de partida para manejar el siguiente mundo de manera no tan tradicional. Se deben crear nuevos sistemas de información y valoración de estos lugares, ya que será difícil reponer los daños si se exploran inadecuadamente sus informaciones.

Las figuras de la segunda época orientan las diferentes realizaciones de manejo y cuidado del territorio. Están, principalmente, en las paredes de las rocas, mientras que las antiguas fueron plasmadas dentro de los túneles, grietas y en las orillas de las quebradas; existen diferencias de ubicaciones y los colores son rojizos y negros, para las más antiguas, y sólo
rojo para las de la época media del mundo.

Las pictografías están estructuradas de varias formas y hay muchas versiones y variaciones de las figuras, que se prestaban muy bien a las asociaciones de los conocedores espirituales de nuestros ancestros (manehuna). Estos conocedores tenían poderes de ver las cosas mucho más allá de la vista normal y la capacidad de descifrar la información de cada figura. Como estos conocedores ya se acabaron, solo conozco el testimonio de parte de esas figuras; en el oriente del departamento de Caquetá aú existen estos brujos y supongo que las juventudes presentes deben detallar perfectamente esas figuras, además son aledañas al lugar pictográfico.

Para esta época, las diferentes clases de figuras ya representan el origen de todo lo que se ve hoy en día. Las similitudes aparecen en las diferentes pintas de tigres, mariposas, reptiles, anfibios y en algunas pintas de aves. Eso fue determinado en el secreto del mundo y, por eso, es difícil descifrar tantas figuras que aparecen en algunas paredes rocosas de esta serranía. Lo cierto de esta información es que la existencia en el mundo es una figura, pero nadie ha caído en la cuenta, ¡son tantas cosas en el mundo de las figuras que no alcanzamos ni siquiera a distinguirlas!

Las figuras pictográficas no se han extendido tanto en el mundo, su presencia es escasa, en muy pocos lugares especiales, mientras que los petroglifos si se han extendido en la mayoría de las zonas rocosas del mundo. Las pictografías, tradicionalmente, se consideran patrimonio vivo de la cultura upichia; están asociadas al mundo del Yuruparí, que tiene otras figuras que son mucho más fáciles de descifrar en sus significados, sólo se debe conocer su organización y ubicación en cada área.

Para el conocimiento upichia existen tres orígenes pictográficos organizados de la siguiente forma: El primer origen proviene de la espiritualidad, corresponde a la materialización del mundo donde todo se refiere a planes de creación, la información de esta época pertenece a una cultura protohistórica. El segundo, corresponde a las creaciones de todas las cosas, su información está asociada a los orígenes y evoluciones de las cosas hasta perfeccionar sus características; de allí nació la cultura prehistórica, que fue hecha en el transcurso de la segunda era ecológica.

El tercer origen corresponde al mundo contaminado que es el mundo actual, estas figuras informan los procesos del plan de vida y manejo ambiental con el fin de poder manejar y cuidar el territorio. Estas figuras son escasas y solo se encuentran en la serranía del río Cuñaré y se extienden hasta la última pequeña serranía del río Amú, de esta última cultura pictográfica nació la cultura histórica para los upichiana.

Las tres eras ecológicas se dieron en estos lugares como se explicaron; cada una era un mundo, principalmente en las dos primeras. La primera era tuvo un cambio por un incendio universal, con el que ese mundo se redujo al tamaño actual. Era un lugar inhóspito, porque sólo pudieron habitarlo los creadores caripulayuna; los ancestros de conciencia, yahuiehinaicana; los ancestros de los animales cuadrúpedos, jemaechinaicana; los ancestro de las aves, capanarimí; y el ancestro de animales del mundo acuático, pupuchichinaicana. Los creadores caripulaquena prohibieron el tránsito por el lugar, debido al incendio, y por eso las pictografías no son tan claras, son opacas.

La segunda era tuvo un cambio geológico por medio del diluvio universal, que mató toda la biodiversidad de la época. La inundación de este lugar lavó la mugre que tenían las pinturas, las figuras pictográficas son claras y nítidas desde todo punto de vista. Este lugar fue habitado por los mismos creadores y otros acompañantes, era un mundo puro, y, por tanto, lo consideramos el mejor mundo en la historia: a este lugar le pusieron por nombre Mejani, descontaminado. Este mundo se había organizado de una sola manera, todos hablaban un solo idioma, pero como no era la forma de vivir, hubo otro cambio.

La tercera era corresponde al mundo en que vivimos actualmente; las figuras pictográficas, aparecen de color blanco, que significa lucha por la vida, porque este mundo se quedó sin poder: el poder terminó en la segunda era, por eso es que luchamos tanto para poder resistir las diferentes consecuencias peligrosas que se atraviesan en el transcurso de la vida. Estas figuras pictográficas son más fáciles de descifrar y de entender sus significados, dieron origen a las pinturas y figuras para la elaboración de la cultura material, como el bastón cuiná, la trompeta lui lui, el soporte poponá y las figuras de diferentes tejidos de cestería.

He leído muchos libros acerca de las pictografías de la serranía de Chiribiquete, donde dicen que eso podría ser de los ancestros de los carijonas: para nosotros no es así, ni siquiera esa serranía correspondió a los carijonas, aunque hubo grupos que la habitaron en la segunda era, antes de que sucediera el cambio geológico.

Los grupos que habitaron estas regiones fueron: yarina, grupo que ya no existe; se ubicaron en la cabecera del río Yarí, cuyo nombre proviene del primer grupo; otros grupos ocuparon el río Camuya, gente de sol, por eso la quebrada se llama Camuya -palabra que no entiendo-. El grupo se identificaba como camuyari y desaparecieron todos. Otros grupos antimaja se ubicaron sobre el quebradón de Ajajú, afluente del río Apaporis, así se conoce actualmente, pero en idioma se llama Majajú. También desaparecieron por completo y fueron los conocedores más berracos en leer las figuras pictográficas de sus serranías.

Luego otros grupos como los caipuná, en castellano los carijona, se ubicaron en la cabecera del quebradón de Majina, afluente del río Yarí, caño que en idioma se llama Caripuyá y que queda al lado de la serranía en la cabecera del río Mesay, en idioma Mejaí. El nombre proviene de la segunda era ecológica que los creadores denominaron Mejani. Estos grupos fueron los únicos sobrevivientes de la segunda era, acompañados de sus aliados unumeená e imiquepi, que también sobreviven.

En esta información sólo me atrevo a dar orientaciones de la ubicación y del papel que cumplen esta figuras; no se ha tocado la explicación de ninguna figura, porque antes de comenzar a descifrar los significados hay que conocer muy bien el mundo de las pinturas y sería muy bueno explicarlas, pero las oportunidades no se prestan para desarrollar el tema de algunas pictografías que aún se presencian sobre esta serranía.

VESTIGIOS Y PETROGLIFOS

Los petroglifos son vestigios de la segunda era ecológica, estos hallazgos se extendieron por la mayor parte del mundo donde hay rocas negras. En el dialecto estas rocas se llaman colapeje y eran antes como la cerámica, pero con el paso del tiempo, se han convertido en rocas negras. Las figuras de petroglifos son arte del pasado, hechas por los ancestros espirituales en la última época de la segunda era; esos tallados o figuras los elaboraron buscando la forma definitiva de los seres vivos y en el dialecto se llaman napanáji. Muchas de esas figuras son componentes de muchas especies, con las que se implementaron las formaciones de los seres vivos, por ejemplo: en unos de estos tallados sobre la roca aparecen las visiones por medio de los diferentes tipos de ojos, esa figura explica el diseño de cada ojo, de qué fue hecho, para qué sirve, cuánto tiempo iba a resistir y qué enfermedades podrían afectarlos; luego en la misma figura se explican las soluciones contra estas enfermedades.

De igual manera, aparece cada miembro de cualquier especie animal, vegetaciones e inclusive los humanos, las figuras más representativas son de los animales antiguos, como boas, caimanes, charapas, también están el sol, la luna y las estrellas; por otro lado, las figuras más enredadas corresponden a la ecología del mundo acuático. Todos los miembros del cuerpo de cualquier ser vivo tienen un significado, para qué sirven, cómo se protegen y cómo se previenen las enfermedades y cómo pueden afectar a los otros seres. Los petroglifos más representativos están sobre las rocas del río Apaporis y sus cuencas más importantes, los grupos que las habitan conocen y descifran con mucha facilidad estas figuras talladas sobre la roca. También se encuentran sobre algunas rocas del río Caquetá, pero lastimosamente las culturas de los grupos que lo habitan no las conocen, según el conocimiento upichia, y, por eso, no son tan expertos en las formas de pintar cualquier objeto de la cultura material. Sobre el río Caquetá existen figuras que están más asociadas a los elementos del mundo acuático, porque la zona del territorio no fue adecuada para realizar cualquier acción de creación, es un río que no tiene importancia histórica ni mítica.

Sobre el río Mirití tampoco existen, pues el río Mirití está asociado al territorio del Apaporis, mas no al río Caquetá, y en su afluencia al Caquetá no tiene nada en proceso histórico ni mítico. Los petroglifos vienen de color blanco únicamente, pero donde hay presencia humana el color blanco ha desaparecido como en los que se encuentran sobre las rocas del raudal de La Pedrera, Córdoba y en escarpa de Araracuara, de los que solo quedan unos escasos tallados sobre las rocas que ya no se pueden mirar con claridad. Eso le puede pasar a las pictografías de la serranía de Chiribiquete, tan alejadas de la presencia humana.

Los colores de las pictografías y de los petroglifos tienen sus representaciones simbólicas, por ejemplo: blanco es la pureza que corresponde al mundo oculto y a la espiritualidad, pensamiento y vida. El rojo representa la lucha por vivir y la resistencia durante el ciclo de vida, es lucha y sufrimiento. El negro son los llantos, lutos y la muerte. Cada figura representa sus significados de acuerdo con sus colores.

Muchas cosas quedan por explicar y no hay forma ni oportunidades de aclarar estas misteriosas figuras. Solo pretendemos que sigan con la misma tranquilidad, sin estorbo de la humanidad; es lamentable que este conocimiento se esté acabando, mientras las figuras siguen intactas, pues a lo largo del tiempo se quedarán sin sentido, ni pertenencia cultural de nadie. Con esto termino una breve orientación sobre qué son esas figuras, que hoy en día se quiere convertir en patrimonio de la humanidad.

Uldarico Matapí Yucuna “Turipí”

Texto recuperado de Revista Colombia Amazónica X  – 2017

ISBN:

0120-6222

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