DEJANDO HUELLA: ARTE, ARTETERPIA Y EDUCACIÓN ARTÍSTICA

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Ciclos – Diana Vera – 2018 

RESUMEN

Con este texto se pretende dar inicio a la discusión frente a como se ha venido desarrollando la educación artística a nivel escolar a través de la experiencia en el aula. Posteriormente se incluyen elementos para profundizar en la experiencia sensorial a través del tacto y el uso de la arcilla como un medio para la creación y la generación de conocimiento en esos espacios y finalmente se expone la experiencia personal como arteterapéuta con un colectivo en riesgo de exclusión para construir un espacio de autoconocimiento, favoreciendo estrategias de empoderamiento, comunicación y fortaleciendo las relaciones sociales por medio del proceso creativo.

 PALABRAS CLAVES: Tacto, arcilla, educación artística, arteterapia, proceso creativo, transformación.

Desde el campo de la educación artística, en los ojos de los estudiantes y compañeros de trabajo se repite la misma escena, la clase de arte es para jugar, una extensión más del descanso, un tiempo sin un propósito diferente al de hacer cualquier cosa y ya, esta es la visión que los jóvenes de algunos colegios tienen sobre este espacio. Desde el rol de educador artístico más específicamente desde la línea de las artes plásticas, recurro al principio de que el arte va más allá, donde la experimentación y la exploración con los materiales gesta también las ideas y las sensaciones, dentro de un concepto de verdad y realidad. Arte más allá de un hacer y una habilidad sin pensamiento ni sentimiento; que trasciende fechas, épocas, artistas, movimientos, técnicas y obras que el sistema educativo considera relevantes.

Muchas veces el teorizar en el arte nos muestra un sinnúmero de posibilidades de acción y esta nos conduce al desarrollo de procesos creativos a partir de lo que somos, de lo que pensamos, sentimos y vivimos. En esa creación en donde opera  el cuerpo, la emoción y la razón, ¿por qué no confiar en la potencia del arte como aliado en el desarrollo personal  y como medio de conocimiento de sí mismo y de los otros?, y ¿por qué no confiar en los sentidos para sorprenderse de lo habitual?, siendo que son el canal de expresión del subconsciente que emergen en el cuerpo generando una relación directa y real con el entorno.

Tocar es una de las primeras vivencias que experimentamos desde antes del nacimiento; la piel nos contacta y nos limita con el otro, es frontera y territorio para  el conocimiento de sí mismo consignada establecida en el cuerpo, en un recuerdo, un momento o un dolor. Todos y cada uno de nosotros en su propia historia ha tenido eventos importantes, donde a través de una caricia, un roce, se ha dejado huella y es en el contacto de las manos con la materia que se imprimen marcas, rastros o cicatrices de un encuentro, ya que el tocar implica emoción y la emoción implica movimiento, convirtiéndose en un acto presente y vivo de conocer y descubrir. No imagino ninguna otra experiencia más íntima y cercana pero a la vez más potente que la que nos permite el tacto.

La arcilla como material primigenio es metáfora y materia de origen, de fuerza, de humildad y de vida en diferentes culturas, es la representación del hombre, nacemos de la misma tierra que contiene todos los elementos de la naturaleza y que es transformada por el entorno, convirtiéndose en paisaje. En el arte, los materiales en el proceso de creación cobran un carácter relevante, pues soportan el tránsito entre la idea y el hacer, son herramientas mediadoras en el proceso arteterapéutico incidiendo en su potencial comunicativo, expresivo, simbólico y matérico (López Martínez, 2011), a través de un diálogo intuitivo y sensible donde se crea el contacto, el vínculo y la obra, configurando un espacio propio para cada persona y un canal de libertad donde se permite sentir y pensar.

Mientras amasan la arcilla, hablan, relatan historias, juegan, ríen, se untan, tocan, palpan, observan, sienten; hay un diálogo consiente e inconsciente con la materia y con el cuerpo, con las manos, con el entorno, con los otros, generando relaciones en el hacer por medio del movimiento de las manos un movimiento físico y mentaltacto. Cada experiencia es personal, pero hay una sensación colectiva de placer, una carga de valor y un movimiento emocional inexplicable que conecta con el otro y es en el cuerpo donde el pensamiento y la imaginación emergen.

Creo que las situaciones que dejan huella y marcan a las personas son aquellas que desmontan mitos o prejuicios, que nos confrontan con lo desconocido y las que nos hacen reflexionar y sentir de manera diferente. Es curioso los lugares o las circunstancias que se presentan para corroboraro para transformar y re estructurar ideas aprendidas o conceptos establecidos, que se enriquecen a través de la experiencia y fue con el trabajo con diferentes poblaciones sociales en riesgo donde evidencie la potencia de los sentidos.

Tener una idea de cómo es la vida en prisión, de vivir la migración o de vivir en la calle es fácil, teniendo en cuenta que son situaciones que nos tocan de manera tangencial y podemos opinar con libertad desde supuestos, desde lo que cuentan los noticieros o desde las estadísticas frente a lo que sucede alrededor del mundo, siendo ajenos o imaginando estas realidades.

En mis visitas a  centros penitenciarios  vi la conexión con nuestro sistema educativo ya que con los talleres de arte que había hecho años atrás con un grupo de mujeres en la cárcel del Buen Pastor experimente ciertas problemáticas, esta vez durante mi estadía en España compartí con un grupo de hombres con problemas de salud mental y mi rol era distinto; no entraba como artista, ni como educadora artística sino como arteterapéuta y eso ya lo cambiaba todo; de alguna manera mis objetivos eran otros, mi mirada era otra y mi incertidumbre mayor, no por no saber la potencia del arte,  o de los procesos que se gestaban desde la creación y la libertad de expresión sino por el acompañamiento y los vínculos que se establecían entre la obra, el otro y yo, un mundo completamente diferente pero con matices del sistema conocidos.

Los encuentros que se desarrollaban semanalmente y duraban alrededor de dos horas, contaban con la presencia de un educador social y un monitor de zona. Los participantes de estas sesiones tenían prohibido hablar de sus delitos y nosotras teníamos prohibido preguntarles. Así iniciábamos los encuentros con saludos respetuosos pero distantes y que con el paso del tiempo evolucionaban en experiencias sencillas y entretenidas, donde el uso de materiales permitieron nuevas formas de creación, dando paso a la exploración y la experimentación buscando indagar en el conocimiento interior, un autodescubrimiento a partir de las emociones estéticas y su expresión a través del arte. Un encuentro directo con el ahora en la experiencia táctil, generada desde la libertad del hacer y la autonomía, donde la palabra no basta y es en el silencio donde se configura la creación (López Fdz.Cao, Martínez Diez, 2006).

La Arteterapia como disciplina, según  el Foro Iberoamericano de Arteterapia y la Asociación Americana de Arteterapia está inmersa en el campo de la salud mental, siendo el arte el eje fundamental donde el proceso de creación se convierte en una herramienta terapéutica o un canal alternativo de expresión por el cual transitar entre lo interno y externo del ser a través del acompañamiento y los vínculos que se generan durante el hacer creador y con la obra misma. Esta posibilita un cambio significativo de la persona a través del acompañamiento y los vínculos que se generan desde el proceso con la obra y el arteterapéuta como facilitador de la transformación configura un espacio emocional y reflexivo de soporte.

Es entonces en ese espacio de trabajo con estas personas donde con el uso de la arcilla como herramienta en la arteterapia que se crea una experiencia inmediata y emotiva, pues los contacta con su propia historia, con la infancia y el juego, con la memoria y el recuerdo, con el espacio y el tiempo, con el vacío y el cuerpo; con la tierra; con un mundo entero de posibilidades que hay por crear, sintiendo en el cuerpo un diálogo entre la mirada, las manos, el movimiento, el pensamiento y la materia en un esfuerzo físico y mental que muchas veces es sobrepasado, generando en el colectivo bienestar, mejorando su calidad de vida a través de la construcción de un espacio de autoconocimiento, favoreciendo estrategias de empoderamiento, comunicación y fortaleciendo las relaciones sociales entre ellos.

Como docentes estamos en la búsqueda de nuevas posibilidades y alternativas en que nuestros estudiantes se  como personas e individuos, así como nosotros mismos nos reconstruimos desde el hacer docente podríamos entonces re pensar la educación artística de manera que cada estudiante se atreva a explorar la libertad que le brinda el arte para desarrollarse a sí mismo desde la diferencia que lo hace único, donde se conecte con su esencia primaria a través de los sentidos y experimenten cosas simples pero al mismo tiempo se potencien como parte del entorno y puedan desarrollar cambios y transformaciones en el proceso de pensamiento de la mano con el hacer.

Lo que nos hace humanos a todos es que podemos reconstruirnos y ser flexibles con lo que se tiene, el trabajo con la arcilla tiene un potencial no sólo por su plasticidad y su carácter transformador sino por la esencia que la contiene: tierra, agua, aire y fuego, los materiales de la creación; y si somos barro podemos ser alfareros para re- crearnos y dejar huella, descubrir una nueva versión de sí mismos una versión más completa y libre que pretende tocar al otro para untarse de mundo.

Diana Carolina Vera Ardila[1]

[1] Máster en arteterapia y educación artística  para la inclusión social – especialización e investigaciónen ámbitos culturales Universidad Complutense de Madrid – Maestra en artes plásticas y visuales Universidad Nacional de Colombia – Maestra en educación artística.

Bibliografía

López Fdz. Cao, M., & Martínez Diez, N. (2006). Arteterapia: Conocimiento interior a través de la expresión artística. Madrid: Tutor.

López Martínez, M. D. (2011). Técnicas, materiales y recursos utilizados en los procesos arteterapéuticos. Arteterapia: Papeles de arteterapia y educación artística para la inclusión social. Vol 6, 183-191.

Dezcallar Sáez. (2012). Relación entre procesos mentales y sentido háptico: emociones y recuerdos mediante el análisis empírico de texturas. Barcelona: (tesis) Universidad Autónoma de Barcelona.

Montagu, A. (2004). El Tacto, La importancia de la piel en las relaciones humanas. Barcelona:Paidós.

Elbrecht, C. (2013). Trauma healing at the Clay Field: A sensorimotor art therapy approach. London: Jessica Kingsley Publishers.

Este artículo se publica gracias a la alianza de contenidos de Blog libreta de bocetos y Editorial Magisterio

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