Los lugares de la educación artística para el cultivo de la paz

Palabras clave: Educación Artística, imaginación narrativa, desarrollo humano integral.

Históricamente el papel de la educación artística se ha vinculado al desarrollo de la creatividad, sin embargo, es preciso aclarar que la creatividad no es una cualidad exclusiva del arte, pues desde cualquier área se puede impulsar. En este sentido Rojas Osorio basado en Vigotsky destaca que la educación es la formación para el desarrollo de las potencialidades que ayudan a construir funciones psicológicas superiores como la percepción, la imaginación, las emociones y el pensamiento e implica el estímulo de las disposiciones de cada individuo a partir de la integración de las dimensiones cognitivo-emocionales. Además, las obras de arte influyen en la vida social de los seres humanos (Rojas Osorio, 2010).

Más allá de los desarrollos cognitivos que pueda aportar el arte en la educación, el interés de esta tesis se centra en esclarecer el lugar de la educación artística en la formación cultural para el bien social, pues como señala Rojas es en el fondo cultural donde se encuentran implícitamente los ideales que complementan y dirigen el crecimiento del individuo en la sociedad. Desde el pensamiento de Dewey (1967), se entiende que la educación tradicional es incompatible con la democracia en cuanto desprecia el trabajo manual, desconociendo de esta manera que los seres humanos encuentran en la cooperación para el trabajo el espacio para la construcción de la sociedad; por otra parte, la escuela tradicional no capacita para intervenir en los asuntos ciudadanos, en la vida pública de un país. Desde este punto de vista considera el autor que el humanismo literario no resultó prolífico para las clases trabajadoras por cuanto a estas se les instruía para la producción económica mientras se consideraba que solo la clase dirigente podía gozar de un otium para dedicarse a las letras y a las bellas artes. La educación de hoy reclama una formación que le permita a todos individuos participar ampliamente de los bienes culturales.

En este mismo sentido Rojas destaca el valor de la educación artística para el alcance de la democracia, lo cual implica igualdad y libertad, y no puede existir si no se facilita el desarrollo propio, la personalidad creadora según las propias cualidades” (Rojas Osorio, 2010, pág. 242). Cuando la escuela no valora la educación artística en su justa dimensión, está negando el alcance de las habilidades específicas de cada individuo según sus capacidades, está negando así el acceso a los bienes sociales, culturales y a la creación del capital social, cultural y político desde la educación básica.

Al respecto recurrimos a Nussbaum quien propone trabajar desde la educación en el fomento de tres habilidades imprescindibles para el cultivo de la humanidad en la actualidad: 1 la habilidad para un examen crítico de uno mismo y de las propias tradiciones; 2 la capacidad de verse a sí mismo no solo como perteneciente a una región o grupo, sino también, y sobre todo, como seres humanos vinculados a los demás seres humanos por lazos de reconocimiento y mutua preocupación; y finalmente la imaginación narrativa (Nussbaum, 2005).

La Educación Artística tienen los elementos para responder a estas necesidades. En primer lugar, la EA independientemente del lugar disciplinar en el que se ejerza, acerca al ser humano a otras realidades, lo confronta con la propia cultura, abre la mirada a otros pueblos, otras costumbres y otras maneras de ver y hacer lo mismo. Todo ello lleva a configurar visiones de mundo ampliadas, lleva a conectarse con otras culturas y hacerse crítico de estas, pero sobre todo implica reconocer en el otro los que nos acerca más que lo que nos divide, pues el arte maneja símbolos universales que acercan más que separan. Finalmente, la imaginación narrativa tiene que ver con el ponerse en el lugar del otro, estar en capacidad de leer la historia de la otra persona, y conocer las emociones, deseos y anhelos que alguien así pudiera experimentar.

“La imaginación narrativa no carece de sentido crítico pues siempre vamos al encuentro del otro con nuestro propio ser y nuestros juicios a cuestas, este primer paso de entender el mundo desde el punto de vista del otro es esencial en cualquier juicio responsable, puesto que no sabremos lo que estamos juzgando hasta no ver el significado de un discurso mientras no conozcamos la importancia de lo que expresa en el contexto de la historia y el mundo social de esa persona. Significa aprender a ser un ser humano capaz de amar y de imaginar. (Nussbaum, 2005, pág. 30).

Cuando una persona logra evolucionar en esta capacidad narrativa, será más proclive a entender los problemas de los demás y estará más dispuesto a ayudar en la integración de grupos excluidos, en el reconocimiento de los otros como ciudadanos merecedores de igual respeto. Nuestras escuelas reciben a diario estudiantes con diferentes credos religiosos, con nuevas posturas de género, con culturas marcadas por la diferencia de raza o cultura, y son estas disparidades las que conjugan sueños, deseos, modelan formas de actuar desde las maneras en que configuran sus mundos; todo ello conlleva mayores esfuerzos para entenderse y para mantener climas de aula pacíficos. Las artes desempeñan un papel fundamental, pues cultivan las potencialidades de la imaginación para la construcción de ciudadanía, pero sobre todo facilita la complejidad de las relaciones humanas.

Rancière en su texto Sobre políticas estéticas nos ayuda a entender esta capacidad narrativa como lugar provocador de la empatía, dado que en la actualidad la pérdida del vínculo social ha de ser reparado, pero no solo eso, porque no es solamente se ha perdido las formas de civilidad, sino el sentido mismo de la co-presencia de las personas y de las cosas que es lo que conforma un mundo.

Retomando a Nussbaum, recordamos que la cultura griega antigua asignó enorme importancia al drama trágico porque le preocupaba la educación moral del adulto joven. Ir a presenciar una tragedia no se entendía como una experiencia estética, si eso significa una experiencia independiente del interés cívico y político, pues la forma trágica pide a su espectador que atraviese las fronteras culturales y nacionales. El arte desafía los valores convencionales y los saberes tradicionales, confrontan con lo otro desconocido, y llevan a acercarnos de una manera menos prevenida. Por esta razón la EA está llamada a explorar nuevos y amplios territorios más allá de sus confines técnicos.

“La identificación empática del espectador va ampliándose durante el proceso, por medio de la noción de los riesgos que son comunes a todos los seres humanos. Las tragedias muestran obsesivamente las posibilidades y debilidades humanas, y hacen ver en contraste entre la vida humana en tanto tal y las vidas menos limitadas de los dioses y semidioses” (Nussbaum, 2005, pág. 127).

De esto se deduce que el estudio y el impulso de las artes desde los primeros años desarrolla al ser humano de una forma integral, y lo prepara para ejecutar mejor otras actividades. Por otra parte, señala que además de las bondades en el aspecto cognitivo o físico del aprendizaje o la educación en las artes, la experiencia del arte, la acción creadora y el acto creador son en sí necesarios y saludables, por cuanto nos procuran anclajes con la vida, con nuestra propia biografía, con nuestro propio cuerpo que siente e imagina.

El arte en el ser humano es una vía, un medio de búsqueda de verdad, así como también de escape de las verdades impuestas, de esta manera la educación artística encaminada a la búsqueda de la paz debe favorecer la emancipación, fortalecer el diálogo intercultural y promover la identidad en contextos multiculturales. “El gran programa de la “educación estética” que constituye un nuevo tejido comunitario tiende a transformarse en programas de intervención del arte como mediador capaz de restaurar el vínculo social. Este puede ser el trabajo de un arte educativo” (Rancière J. , 2005, pág. 60).

Diana Castañeda Cárdenas[1]

[1] Maestra en Artes Plásticas. Docente de Artes Colegio república de México IED.

Este artículo se publica gracias a la alianza de contenidos de Blog libreta de bocetos y Editorial Magisterio

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