PARÍS es un peligro para el estudiante – LUIS ALBERTO ACUÑA -1929

Conocí a Luis Alberto Acuña en el Colegio de San Bartolomé, hace años, cuando yo era estudiante. Para llegar hasta su cuarto, — uno diminuto y opaco que le habian dado para sus trabajos los Padres Jesuitas, — era preciso trepar por mil peldaños carcomidos, entre paredes historiadas y monumentales, colgadas de telarañas, de silencio y de polvo. Aún recuerdo mis andanzas por esos laberintos, pocos minutos antes del repique sonoro y trágico de la campanilla que llamaba a clase! En una de esas visitas furtivas, sorprendi a Luis Alberto modelando una cabeza de Cristo, en alto relieve, con el cabello revuelto, dilatados los ojos y los labios abiertos. Acuña se habia inspirado en la frase biblica Bienaventurados los que sufren, porque ellos serán consolados! Me llené de emoción, me sorprendió y, diré la verdad, el diablillo de la envidia recitó en mi oído una copla pagana. El me dijo:

—Buenas tardes, caballero!

—Es apenas un boceto. Quizá más tarde, al correr de los años, haré la obra definitiva. Iré a Europa a estudiar y,… qué opinas? Luego, golpeándome el hombro, riendo como un niño, enteramente ingenuo, agregó:
-—Lo que falta es dinero. Pero yo me iré, qué diantre! Si no me saco la Lotería, me meto entre un barril de vino…

••

Y se fue, triunfó y volvió. Hoy estuve en su casa a saludarlo. Entre los dos había mediado una distancia de cientos de leguas y los días ya borrosos de siete años. También el silencio. Entre los dos no hubo ni una carta, ni una postal. Yo seguí el curso de su carrera artística a través dela prensa de los dos continentes. El, seguramente, se olvidó de mi, ausente también y refundido en el silencio y en las contingencias de la vida ambulante y metafísica.

Nos miramos los dos. Por su mente pasa un viejo recuerdo:

—Pero eres tu! Sabes que estas cambiado, que no eres el mismo… Qué diablo! Imposible conocerte… sabes?
El tampoco es el mismo. Es un español. Es un hombre. Es un artista. Sin embargo, conserva aún su primitiva jovialidad y buen humor. Tiene el acento de los hijos de España, de la España antigua, un poco fanfarrona y galante.

—Y qué tal, cómo te fué, qué me dices de tu vida?

—Mucho y nada interesante. Me fui un día, el menos pensado, haciendo maromas y pensionado por la Asamblea de Santander. Estuve en Alemania. Hice allí las copias de varios cuadros y algunos originales. El ambiente es impropio, porque a pesar de tener extraordinario movimiento, es frió y muy poco sensitivo en el fondo. Fui a Munich, el centro del arte en Alemania, donde hice también algunos trabajos. De allí pasé a Francia. Estuve casi tres años en París. Luego me trasladé a Madrid y, aunque practiqué la pintura, me dediqué preferentemente a la escultura. Volví nuevamente a Francia e hice una exposición de mis obras, a fines del año pasado en la Galeria Marck. ..

-Cuáles fueron tus maestros?

—Solamente tuve uno de carne y hueso: Victorio Macho, el gran escultor español. En pintura los fueron los lienzos monumentales de Velásquez, del Greco, de Goya, de Ribera, de Zurbarán. El Museo del Louvre tiene una maravillosa colección de cuadros célebres, pero el Museo del Prado, en Madrid, tiene la mejor y mas completa selección. Fue allí, en el silencio de las salas, ante las obras regias, donde recibí de los muertos mis lecciones de pintura. Ya lo ves: uno obtiene primeramente del maestro vivo las ideas rudimentarias para la mezcla de los colores, nada mas. Después, es mejor tirarse solo, lleno de fuerza y audacia, a través del arte…

—Donde encuentra el estudiante colombiano el mejor ambiente para amplificar sus conocimientos?

—En Madrid. Allí lo encuentra todo: lengua propia, costumbres, ;apoyo, maestros y, sobre todo, a la inversa de otras partes, una especie de corriente artística perfecta. París, por ejemplo, es un peligro para el estudiante, dadas las nuevas tendencias modernistas. Si ti quieres buscar o definir tu personalidad, figurar en la prensa, en los círculos artísticos y sociales, vé a París y fabrícate un motivo exótico. Allí esta entrando el aire americano de la novedad y de las cosas raras y absurdas.

Rómulo Rozo, mi amigo y a quien tu conoces, sin mengua de su talento, ha entrado por este camino. Tu, como yo, comprendes en pintura o escultura, el arte del aire geométrico? Rozo es un gran inventor de ideas fabulosas y de motivos extraños propios del medio: se burla del publico!

—En Madrid quieren y apoyan mucho a los americanos del Sur. Por el colombiano y por el argentino muestran gran afecto y consideración. —Qué dices de Italia? : —Estuve en Roma. El ambiente me pareció muy apacible, muy frió. Allí va el estudiante de pintura en viaje de turismo, que no de estudio.

—Qué piensas hacer ahora?

—Salgo mañana para Bucaramanga. Voy a abrir una exposición de veinte de mis obras que debe coincidir con la apertura de la Asamblea. Mis paisanos creyeron en un principio, cuando me mandaron pensionado a Europa con treinta pesos mensuales que,—dicho sea de paso, me prestaron gran utilidad en los inviernos para comprar la leña y los cigarros y para pagar los tranvías,—creyeron que me iría a entregar a una vida de holgorio y de sueño. Ahora han visto mi esfuerzo y manifiestan un gran entusiasmo. Yo quiero aprovecharlo.

Yo me levanto. Acuña me muestra algunas de sus obras, en las que se revela la mano resuelta y tenaz del hombre que ha triunfado, del maestro definitivo y consciente. Y ya para partir, me muestra también un concepto que sodre él extendió Victorio Macho y otro del gran critico Jules de St-Hilaire en Revue du vrai et du beau, con motivo de su ultima exposición hecha en París e Noviembre del año pasado:

La exposición hecha por Luis Alberto Acuña en la Galeria Marck, coloca a este artista en la categoría de los pintores mas expresivos y más profundos del arte colombiano moderno. Para ser justo, fuera preciso detenerse curiosamente en cada una de sus obras. Porque en todas ellas, el pintor revela un Angulo nuevo de su inquieto temperamento, que se desenvuelve distintamente, según el motivo tratado.
Acuña es un escultor de grandes méritos. Su Afrodita moderna es de un sentimiento y expresión que recuerda la gloria de la antigüedad pagana.


Santiago Martinez Delgado

Texto recuperado de Revista El Gráfico febrero 16 de 1929


Luis Alberto Acuña es un artista al cual es difícil catalogar dentro de una corriente artística de su época, su espíritu investigador lo llevó siempre a buscar nuevas formas y posibilidades de expresión. Tuvo además una gran capacidad de superar los obstáculos que la sociedad imponía a los artistas de provincia de aquel entonces.
Acuña consolidó su obra con una fuerte influencia del muralismo mexicano creando, junto a otros artistas, el movimiento Bachué, el cual pretendía recuperar las raíces de nuestros ancestros Chibchas. Esta oposición a los cánones de la pintura occidental le hizo ganar duras críticas por parte de Martha Traba, pero el concepto de un arte buscando lo auténtico latinoamericano pudo más que los ataques de la que fuera por muchos años la voz de la crítica del arte en Colombia.
Experimentó soportes, materiales, texturas y pigmentaciones, sobresaliendo como precursor del Tachismo o pincelada cromática aplicada a pinceladas romas; de igual manera, trabajó el Verticalismo en gran parte de sus retratos y pintura figurativa. Hacia el final de sus días elaboró obras con cierto nivel de abstraccionismo en las cuales podría visualizarse una especie de surrealismo tropical que en la actualidad tiene su mayor expresión en obras de Obregón y de Jacanamijoy. Por lo anterior, se podría catalogar el maestro santandereano como uno de los precursores de la nueva plástica latinoamericana.


1904 – Mayo 12. Nació en Suaita, Departamento de Santander (Colombia), en el hogar de don Isaías Acuña y de doña Virginia Tapias.
1910 – 1913. Estudió en la escuela pública de Suaita.
1915 – Estudió en el Colegio Universitario del Socorro, Santander.
1916 – 1917. Estudió en el Colegio Universitario de Vélez, Santander.
1921 – Estudió en el Instituto Técnico Central de Bogotá, dirigido por los Hermanos de las Escuelas Cristianas.
1922 – 1923. Ingresó al Colegio Nacional de San Bartolomé, regentado por los Jesuítas. También entró a la Academia de Bellas Artes de Bogotá, en donde estudió pintura con el Maestro Francisco A. Cano. Sus obras de esta época fueron naturalistas.
1924 – Ganó un concurso del Gobierno de Santander, el cual le costeó un viaje a Europa y una pensión.
1924 – Inició sus estudios en la Academia Julien, con Pablo Landovsky. París – Francia.
1924 – 1926. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de París, en donde tuvo como profesor a Jean Boucher. También visitó la Academia Colarossi en donde dictaba la cátedra de escultura Emile Antoine Bourdelle.
1929 – Regresó a Colombia y fue nombrado Rector del Centro de Bellas Artes de Bucaramanga. Hizo su segunda exposición individual en el Salón del diario “El Deber” de Bucaramanga.
1934 – Pintó el cuadro titulado “Las Bañistas”, actualmente en el Museo de Bellas Artes de Medellín. Expuso en Palmira un cuadro titulado “La Anunciación” en donde la Virgen presenta acentuados rasgos campesinos.
1938 – Abandonó las dimensiones clásicas en la pintura para ejecutar grandes composiciones con figuras humanas agrandadas y desproporcionadas. Sus obras más importantes dentro de este género son:
“Bachúe, Madre Generatriz de la raza Chibcha” y “Chiminigagua, suprema divinidad chibcha”. Ejecutó la estatua yacente de Jiménez de Quesada para la Catedral Primada de Bogotá.
1939 – 1941. Desempeñó el cargo de Agregado Cultural de la Embajada de Colombia en México.
1943 – 1946. Fue director de la Escuela de Bellas Artes de Bogotá.
1948 – Expuso en el famoso Salón de los ‘-16, el cual reunió a los pintores más sobresalientes dentro de la vanguardia nacional. Escribió un artículo titulado: Pintura Hispanoamericana en Bogotá, “Revista de América”, números 45 y 46, de septiembre y Octubre.
1950 – Participó en el VIII Salón de Artistas Colombianos y obtuvo el primer premio por su lienzo “Bautismo de Aquiminzaque”. También expuso “Jiménez de Quesada en la Batalla de Bonza” y “Anunciación”. Participó en la Exposición Bienal de Venecia.
1952 – Agosto 7. Expuso en el IX Salón de Artistas Colombianos, los óleos: “Coronación de la Santísima Virgen y Somondoco”, y “Ave María Gratia Plena”.
1957 – Octubre – Noviembre. Participó en el X Salón de Artistas Colombianos, con los óleos: Mitos Forestales; Retrato de una pintura, y colección de lepidópteros.
1958 – Septiembre – Octubre. Participó en el XI Salón de Artistas Colombianos con las lunas artificiales (temple sobre madera) y Jungla bajo el estío (temple sobre madera).
1993 – Muere en Villa de Leyva – Boyacá – Colombia

Comenta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s