PALABRAS

Public Protest Poster

Public Protest Poster (ppp) es un proyecto impulsado por el diseñador gráfico, docente y socio de ADG-FAD Raúl Goñi, una iniciativa que ha cobrado más sentido que nunca durante la pandemia del coronavirus, cuando, obligados al confinamiento, hemos podido disfrutar de la proyección de carteles de reconocidos artistas y diseñadores internacionales como Anthony Burrill, Chris Clarke, Sarah Boris, Mario Eskenazi, Patrick Thomas, Irma Marco, Loesje, Carles Murillo, Sister Corita, Eike Koning, Ryan Carl, Fraser Mudderidge y Joan Brossa, entre otros.

Y ppp sigue vigente y creciendo hoy, con el confinamiento en desescalada, pues estamos experimentando la reapropiación del espacio público en la ciudad, donde lo común acostumbra a estar siempre en disputa. En este contexto, Goñi nos invita a seguir democratizando el imaginario visual y espacial urbano a través de la página web de ppp, como herramienta para que cualquier persona diseñe su poster tipográfico intuitiva y rápidamente y lo comparta con la comunidad en la galería, en sus redes sociales o en el espacio público. Y pueda ver su diseño y mensaje proyectado en las paredes de la ciudad.

Las fotografías de todas las proyecciones son obra de María Vives.

ADG] La Pandemia y el confinamiento en la ciudad nos ha hecho vivir el espacio público de otra manera, valorar lo que dábamos por sentado, ¿Crees que esta iniciativa puede recuperar el sitio que se come el “negocio/comunicación” privada?

[RAÚL] Ojalá, recuerdo estos días de confinamiento viendo como las marcas prácticamente no se expresaban, mupis y banderolas con carteles de hace meses, los pirulis sin el ajetreo de los motoristas pegando con cola y escobón. Este período ha sido como un descanso de polución visual, de sobredosis visual. Ojalá este período haga reflexionar a las ciudades acerca de las normativas vigentes, el espacio público y otras nuevas posibilidades más en conexión con las personas que habitan las ciudades.

¿Cómo se te ocurrió la idea de proyectar sobre edificios?

El espacio urbano está dominado por la comunicación de marcas comerciales y un pequeño espacio para la comunicación institucional, pero no existe la posibilidad para personas o asociaciones. El cartel como tal desaparece paulatinamente ante la falta de paredes, de soportes y de la digitalización de la comunicación. El proyecto nace con la idea de recuperar el espacio urbano en desuso para dar voz a las personas, colectivos o asociaciones que necesitan comunicar, protestar o simplemente ser testigos de lo que está pasando.

¿Cómo eliges los pósters?

La selección ha sido en base a tres criterios. El primero es que las piezas gráficas sean carteles, aunque alguna portada de prensa se ha colado. El segundo es que el uso del lenguaje sea protagonista y que el tono tenga un posicionamiento respecto a algún tema contemporáneo. El tercero es que la calidad de las piezas a nivel gráfico sea elevada o elevadísma. La selección es material de profesionales que admiro profundamente.

Explícanos cómo se hace técnicamente.

No necesitas nada más que un proyector que por lo menos tenga 3500 lumens ansi, es lo que he aprendido después de probar hasta 3 proyectores diferentes. Lo mas complicado es encontrar una buena pared en la que no molestes a ningún vecino y que te permita maniobrar, le conectas un portátil o un movil si tienes el cable y ya estás lista.

¿Has tenido algún problema con la reglamentación urbana? ¿Cómo reaccionan vecinos e instituciones?

No he consultado ninguna reglamentación porque sabía que me frenaría. El proyecto tiene un acento activista en la forma y en el contenido. Proyectaba al anochecer para que la gente pudiera verlo desde sus ventanas y hubiera cierta interacción. En general, exceptuando un par de vecinas, la comunidad ha acogido la propuesta como un regalo llegando a haber picos de hasta veintipico personas durante las proyecciones. Respecto a las instituciones no se nada de sus reacciones. He escrito a Ada Colau, nuestra alcaldesa, y a otras instituciones pero no he tenido respuesta, todavía 🙂

¿Cuál es el objetivo último de la iniciativa ppp?

Queremos entender si el cartel puede ser un vector de reflexión social. Queremos poner encima de la mesa de una forma humilde que la investigación práctica es una forma de pensamiento,  y considerar los saberes particulares que puede llegar a generar. El objetivo ha sido el de crear un servicio de emergencia para la expresión a través del diseño de carteles para los ciudadanos del barrio de Gracia confinados. El objetivo era crear un prototipo para validar la hipótesis de que los ciudadanos necesitan comunicarse y protestar en sociedad, en colectivo más allá de las redes sociales.
También queríamos explorar la tecnología de proyección audiovisual actual y utilizarla como herramienta que puede conquistar los muros.

Otro objetivo es que los ciudadanos aprendan a crear mensajes y grafismos de exterior, que aprendan a posicionarse con valores y sintetizar sus ideas en formato exterior. Finalmente nos propusimos desarrollar un pequeño software para su uso en el móvil que permita a la sociedad conocer y aprehender a diseñar gráficamente para generar cultura, conocimiento y democratizar el diseño gráfico.

Háblanos de la plataforma online publicprotestposter.org

La he desarrollado junto a Santi Grau, visual codista y mago detrás de esta herramienta para móvil en fase beta. Funciona como una plataforma horizontal para dar voz a las personas, barrios y ciudades pues cualquier persona puede diseñar su cartel y compartirlo en la galería, en redes y con la comunidad manteniendo el anonimato. Una vez diseñado el póster, se proyecta sin censura en los muros de la ciudad de Barcelona. La herramienta pretende ser pedagógica, para pensar, reaccionar y actuar ante temas concretos del momento.

El proyecto se circunscribe en el análisis de diferentes propuestas de activismo urbano, de diseño abierto y, diseño crítico como una manera de poner en crisis el actual modelo de comunicación de las ciudades contemporáneas. Exploramos la transpedagogía mezclando los procesos educativos y la creación de carteles para aportar una experiencia diferente del diseño más formal para producir conocimiento y realizar investigación que promueva el cambio social.

El proyecto tiene la voluntad de ser replicable, es creative commons y permite a cualquier persona rediseñar la herramienta y tunearla a su gusto y necesidad. La web enfatiza en la transformación del rol del diseñador formalista a otro más ligado a la innovación social, a la estrategia, y al diseñador como investigador y facilitador entre usuarios y grupos de interés. Actualmente estoy trabajando con varios grupos sociales interesados en replicar el modelo en Barcelona y en Ciudad de México entre otros.

“El proyecto se circunscribe en el análisis de diferentes propuestas de activismo urbano, de diseño abierto y, diseño crítico como una manera de poner en crisis el actual modelo de comunicación de las ciudades contemporáneas”

¿La aportación de la iniciativa trasciende la profesión?

La aportación de este proyecto trabaja en diferentes capas. Primero, como explicaba, en mi propia transformación de la praxis a la investigación académica mediante la recolección de datos y material para el posible análisis y uso de terceros.

La capa cultural creando una galería efímera en los muros del barrio que durante la investigación ha proyectado no solo el trabajo de diseñadores y artistas gráficos para embellecer la protesta en el estado de alerta máxima sino también todas las propuestas de los diseñadores anónimos que han creado carteles protesta desde la herramienta digital online.

La capa pedagógica, ya que a través de la herramienta digital permite comprender mejor y enseña una posible metodología para la creación de carteles y la mejor comprensión de valores como la proporción, el color o la tipografía a personas no profesionales democratizando así el diseño.

La capa transpedagódica, al generar un espacio informal y autónomo para el activismo en torno a las preocupaciones personales y de grupo.

La capa social debido a la activación emocional afectivista de una comunidad confinada en la que la interacción está limitada pero que gracias al proyecto ha sido posible y ha generado diversas interacciones de interés con el vecindario y con el mundo, de Los Ángeles a Ciudad de México pasando por Londres, Berlín, Rotterdam y Barcelona.  La capa asociativa en la que las personas se suman al proyecto desinteresadamente aportando ideas, contenidos y ayuda en todas las áreas del proyecto, o creando todo el material fotográfico que documenta el proyecto desde la casa de enfrente de una vecina que se ha sumado altruistamente al proyecto. La capa crítica en la que aprovechando la situación se ha dado voz a la comunidad para expresarse a través de las herramientas que hemos generado.

Finalmente, la capa de apertura ya que el proyecto empieza donde acaba mi propuesta ya que las herramientas son libres y abiertas de uso y se han creado una serie de instrucciones y documentación que permiten la modificación de todas ellas.

Texto recuperado de la Asociación de Directores de Arte y Diseñadores Gráficos Barcelona España

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