ARTE EN PRIMERA INFANCIA

Tejiendo vida, tejiendo futuro

Bogotá es una ciudad que camina hacia la interculturalidad, es diversa e incluyente y ha construido espacios de valoración afirmativa y creativa de los derechos sociales y culturales de sus ciudadanos, a través de una sociedad civil deliberante, propositiva y participativa.

Los artistas, creadores y gestores culturales han tejido una enorme urdimbre de relaciones, afectos, ideas y procesos que han permitido que la ciudad se reconozca como un espacio de encuentro creativo en donde es posible expresarse desde la libertad, la independencia y la equidad.

Reconocernos desde la diferencia en condiciones de igualdad, como ciudadanos capaces de valorar la realidad desde la comprensión del otro, sin segregaciones, ni exclusiones es permitirnos construir una ciudad con perspectiva de futuro.

La Bogotá Humana ha sido una Bogotá capaz de tejer afectos, confianzas y responsabilidades que nos permiten construirnos como ciudadanos del mundo, habitantes del planeta y portadores de unas culturas que nos definen e identifican como sujetos de un territorio que se expresa desde la diversidad, el respeto por los ancestros y la defensa de la vida y su dignidad. Los artistas, creadores y gestores como sujetos tejedores de vida. El arte como camino para la consolidación de ciudadanías culturales, con conciencia ambiental, política y social.

En este sentido, el barrio como unidad fundamental de la convivencia y el encuentro social, ha sido el espacio para la transformación de las realidades locales. Más bogotanos y bogotanas ejerciendo el derecho de expresarse artísticamente y culturalmente. Más artistas y gestores ejerciendo el derecho de expresarse como ciudadanos.

Hacer el tránsito entre un modelo de ciudad a un modelo de ciudadanías es cambiar de paradigma, es priorizar el ser humano como punto de partida del desarrollo y la política pública. Este cambio de perspectiva, en donde sólo es posible construir ciudad cuando nos centramos en los seres humanos, es donde se concreta la “política del amor”. Es en esa construcción de ciudadanías, donde la cultura y el arte adquieren un protagonismo estratégico.

Por eso, en IDARTES nos sentimos orgullosos de haber abrazado durante estos 4 años, una de las responsabilidades más nobles y transformadoras que cualquier política pública puede promover en una sociedad: la felicidad y el bien estar de nuestros bebés.

Que Bogotá entendiera que la atención a la primera infancia no solamente consistía en dotar de servicios básicos en salud y subsidio alimentario a los miles de niños y niñas entre 0 y 5 años que nacen cada día en la ciudad, sino que, en esta apuesta por la consolidación de una atención integral y de calidad se pensará que el arte, en el desarrollo de sus lenguajes y práctica, pudiera consolidarse como un componente necesario en el crecimiento afectivo y cognitivo de nuestros infantes es, sin lugar a dudas, una apuesta transformadora. En IDARTES tenemos casi 300 artistas que trabajan cada día, de una manera sistemática y rigurosa para lograr que un bebé sonría y pueda, a través del baile, la música o el arte, acercarse al mundo para descubrirlo desde la sorpresa, la curiosidad y la fascinación.

Pero no solamente los bebés, también sus padres y cuidadores han podido en estos años acercarse a una manera más creativa de asumir su maternidad o paternidad, de redefinir como cuidadores que son del futuro de esta sociedad, el valor estratégico que tiene la creatividad en el desarrollo de las relaciones humanas y en las capacidades sociales, intelectuales y corporales de nuestros hijos.

En estos 4 años, comprendimos que la ciudadanía se ejerce desde los 0 años y que la vida se teje con arte y amor día tras día.

Atendimos más de 102.000 bebés, muchos de ellos hijos e hijas de madres adolescentes, un fenómeno que esperamos ayudar a reducir, pero que actualmente es una realidad preocupante en nuestros barrios populares. 102.000 niños y niñas entre los 0 y 5 años de padres y madres trabajadores(as) cuyas abuelas, tías y hermanas muchas veces debieron asumir el cuidado, mientras ellos(as) atendían largas jornadas de trabajo para llevar el sustento a sus hogares. 102.000 bebés que pudieron afirmar el vínculo con sus madres en jornadas hermosas de lactancia materna, música y juegos artísticos. 102.000 bebés que hoy crecen felices siendo felices.

Pero, además de un esfuerzo enorme por llegar a todas las localidades de Bogotá con atención directa, el programa TEJEDORES DE VIDA generó trabajo a más de 300 artistas, gestores y administradores que pudieron dedicarse a su profesión y convertirse en agentes de la transformación social desde la cultura, uno de nuestros más preciados propósitos.

De igual forma, dejaremos a la ciudad con más de 80 Espacios Adecuados-Nidos de Vida, para la Primera Infancia, en una apuesta por lograr que el primer contacto que los bebés tengan con el arte, sea una experiencia mágica en espacios con las dotaciones y las condiciones de dignidad que nuestros bebés se merecen. • Santiago Trujillo Escobar 2015

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